Categoría: autoestima

Cuestionando los límites

bebes-pizarraAlguna vez te has parado a pensar ¿quién eres? ¿eres lo que quieres ser? ¿eres lo que otros han querido que seas? ¿cómo lo distingues? En el hipotético caso de que nazcamos puros, como una pizarra en blanco, ¿quiénes han escrito todas esas majaderías que guardamos en nuestras cabezas? ¿quién te dijo que eras inteligente, o no lo suficiente? ¿alguien te dijo que podrías ser cualquier cosa que soñaras? Ahora que eres tú quien puede ejercer ese poder sobre tus hijos, ¿lo haces?

El efecto pigmalión: se conoce cómo el impacto y la influencia que tiene la creencia de una persona en otra.

Hay palabras, frases, que se quedan grabadas en nuestra mente para siempre y ahora, que ya somos mayores, es difícil distinguir entre si lo que aprendimos fue por propia experiencia (y de una experiencia hicimos un universo) o si nuestros padres, maestros, amigos… nos lo dijeron y lo creímos. En nuestro país parece que la sabiduría popular, encerrada en un cajón enorme con una etiqueta pequeña que reza: creencias limitantes, ha hecho de las suyas, no sabemos si por interés o complejo de quién, y algunos han adoptado varias de esas verdades para predicar o, peor aún, para vivir. Así, no es poco común escuchar terribles frases como: quien bien te quiere te hará llorar; de tal palo, tal astilla; más vale pájaro en mano que ciento volando; más vale ser cabeza de ratón que cola de leónaprendiz de mucho, maestro de nada; aunque la mona se vista de seda, mona se queda; bueno y barato no caben en un zapato; burro grande, ande o no ande; cada oveja con su pareja; cría fama y échate a dormir; cuando el gato está ausente, los ratones se divierten; cuanto más alto subas, más grande será la caída; dame pan y llámame tonto; unos nacen con estrella y otros estrellados… machismo

Me preguntaba un amigo que cómo sabía que eso eran creencias limitantes… porque… ¿te limitan? ¿Acaso no estás poniendo barreras infranqueables cuando crees que en el amor hay que sufrir, que de la genética no se puede escapar, que la seguridad es más importante que la ambición, que es mejor vivir en un ático en Damasco que en un sótano en París, que solo hay que saber de una cosa (a la hoguera los renacentistas), que no hay posibilidad de cambio si has nacido de tal o cuál manera, que no es posible ofrecer calidad a bajo precio (que se lo digan a Amancio Ortega), que el tamaño no solo importa sino que es lo único que importa, que la monogamia es el único modo, a ser posible entre personas de la misma clase (espera, estoy oyendo descojonarse a Letizia), que si te esfuerzas ahora no tendrás que esforzarte nunca más (venga, Nadal, diles), que cuando no está el jefe la gente no trabaja (el fin de las cooperativas), que si sobresales, te vas a hundir, que el que paga la cuenta te puede tratar como le venga en gana, que el destino está escrito, que no hay nada que hacer… ?

La primera vez que suspendí una asignatura fue en séptimo de EGB. La profesora llamó a mi madre y le dijo, muy indignada, que cada vez que me enseñaba algo, quería saber el para qué, que no era disciplinada ni obediente. En ese preciso momento me di cuenta de que debía dejar de ser disciplinada y obediente. Ese día empecé a ser libre.

gandhi-verdadDesde pequeña mi madre me llevó a la iglesia. Siempre me interesó la teología. A los teólogos de la Universidad Pontificia de Salamanca les encantaba que les cuestionase, eso les hacía más fuertes. A los sacerdotes que cuestioné y me castigaron les dije que no creían en Dios… y me desterraron. Entonces elegí el destierro, allí conocí a gente realmente valiosa.

¿No os parece que es tiempo de cuestionarse eso que algunos llaman “la verdad”? ¿La verdad de quién? ¿Acaso no decía Einstein que la verdad, la realidad, a pesar de ser obstinada era relativa? ¿Por qué tu verdad va a ser más verdad que la mía? Si tu verdad me hace daño y no me deja ser libre, la cuestionaré una y mil veces, no la voy a creer solo porque tú lo digas, no soy una niña, bastantes patrañas me contaron entonces… Es tiempo de saber quiénes somos y quienes queremos ser, antes de que sea tarde.

TwitterFacebookGoogle+LinkedInPinterestTumblrStumbleUponEmailPrintCompartir

Lo que yo te digo no es lo que tú escuchas

http://mammaproof.org/es/lugares-para-ninos-en-barcelona/wp-content/uploads/2013/01/listen.jpgSé que, en el último post, dije que en febrero os explicaría algo sobre la tesis. Hace ya tres meses que finiquité oficialmente esa aventura pero no sé si ya lo he asumido. Un doctorado en Ciencias de la Comunicación y la Sociología es una responsabilidad, se presupone cierto conocimiento superior sobre la materia… y, tengo tantas dudas… En lo único que tengo una certeza a prueba de bombas es que me sobran las ganas de saber más y más en esto que mueve el mundo, las relaciones humanas, y el modo en que las construimos, las destruimos y las volvemos a construir. Este año está resultando ciertamente intenso en este sentido. Últimos, primeros y encuentros reiterados, malos entendidos, buenos entendidos, amor a quemarropa, desamor a granel, melancolía, saudade a raudales… y yo creyendo haberme curado de excesos…

Mi profesión es una fortuna, el poder racionalizar todo lo que me sucede, aplicar un marco teórico en el que me desenvuelvo mucho mejor que en la (mi) realidad me ayuda a sobrevivir. Porque, lo que tengo claro, es que no puedo huir de mí, de eso me di cuenta hace mucho mucho tiempo, y que he de aceptarme… bueno, esto lo consigo algunas veces más que otras… entonces, pienso: algo bueno tendré, algo podré aportar… Tengo una capacidad innata para ver el talento de las personas y la utilizo, no solo en mi beneficio, que también, y tengo un don, una manera extraordinaria de amar sin límites ni fechas de caducidad (esto no solo lo digo yo, sino las personas a las que quiero) y eso se traduce en un máximo respeto por sus libertades. Quiero de manera libre y responsable. Me horroriza la posesión y estoy trabajando para suprimir el “mi” (sin tilde) del vocabulario que utilizo. A quien no me conoce se lo intento explicar: “puedo meter la pata pero puedes estar seguro de que nunca, jamás, será intencionada; no me gusta perjudicar a nadie porque me hace mal, me enferma; me gusta querer, también que me quieran, pero sin más compromiso que el desearlo”. Aún así entiendo que algunos no me entiendan y que puedan multiplicar por mil, no solo lo que digo, sino lo que no digo, lo que miro, lo que no, lo que pienso o lo que creen que estoy pensando.

Sí que es complicado. Nunca he pretendido solucionar de un plumazo lo que muchos llevan siglos peleando.

La Comunicación es un proceso bidireccional por lo tanto solo puedo ser buena en mi 50%, y ni siquiera digo que lo sea y, aunque pudiera saber cómo hacerlo, yo también tengo mis limitaciones. La Comunicación implica escuchar para entender y no solo para contestar. La Comunicación conlleva cierta generosidad: me interesa lo que dices, lo que haces, sobre todo me interesa quién eres; pero lo cierto es que, si a ti no te interesa lo que digo, lo que hago, lo que soy, pero sí lo que te doy, mi interés irá decreciendo. Tiene bastante lógica.

Si te digo que estás haciendo un buen trabajo, no te estoy diciendo que me muero por contratarte y que te pagaría el doble de lo que te pagan y seríamos felices para siempre, te digo que estás haciendo un buen trabajo y, además, esto es solo una opinión. Si te digo que tu felicidad me da miedo porque no me incluye, te estoy diciendo que tu felicidad me da miedo porque no me incluye, ni te estoy insultando ni menospreciando ni te estoy diciendo que lo que te ocurre no me importa, nada más lejos. Si no me dirijo a ti, todo lo que desearía, es porque, en algún momento, me has dicho que no lo haga porque te hace sentir mal, entiendo que no lo recuerdes, entiende que yo sí.

La cuestión es que lo que yo digo no es lo que tú escuchas, porque tú no eres como yo, no piensas como yo, no sientes como yo, no fuiste educado como yo y lo que para ti no es nada para mí es un mundo y viceversa, mil veces viceversa. Y si pasa el tiempo y construyes una historia maldita sobre estas u otras frases, yo seré la persona causante de tu infelicidad aún cuando mi propósito fuera el contrario, pero, en Comunicación, amigo mía, poco más puedo hacer, porque yo solo tengo el 50% de la responsabilidad. Eso sí, con un doctorado y una vida entera empleada en ello puedes estar seguro de que la que siento en un 75%.

Cuatro naranjas

“Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta… sólo entonces, cuando estés enamorado de ti mismo, podrás ser muy feliz y amar de verdad a alguien… Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor… aunque la violencia se practica a plena luz del día.” 

The beatlesEl mismísimo John Lennon cerraba mi participación en las II Jornadas Canarias de Inteligencia Emocional. Qué suerte haber podido participar, de nuevo, en un proyecto tan bonito y tan necesario. Gracias, de corazón a Raúl Ravelo que es el alma y la melodía de todo esto. Gracias, amigo. Este año ha sido una experiencia fabulosa. Ya sabéis de mi empeño por trabajar la Inteligencia Intrapersonal como base para todo lo demás y este año FANUESCA me había planteado muchas preguntas sobre cómo mejorar las relaciones de pareja, la comunicación y el sexo. Para mí la respuesta es sencilla: mejora tu relación contigo, tu lenguaje interior y la relación con tu cuerpo y tu sexualidad; si eso es bueno, curiosamente, lo demás también lo será.

Siempre me ha preocupado esa historia de tener que buscar tu media naranja, una historia que la mayoría ha aceptado como verdad universal y que margina ferozmente a los que no la han encontrado o la han perdido, como si sólo hubiera una manera de hacer bien las cosas y eso fuera encontrar  a 1 alguien afín, casarse con él, procrear etc, etc. No voy a negar la evidencia: ese es un modo; pero no creo que sea “el modo” ni de todos ni para todos. Hay personas con más o menos capacidad para amar, más o menos promiscuas, más o menos generosas, etc. Pensar que debe haber alguien que nos complete es una solemne barbaridad amén de que depositar tu 50% en alguien que no seas tú me parece una falta de responsabilidad.

Trabajar en ser naranjas enteras, completas para nosotros mismos, es un buen reto. ¿Que cómo se hace? Coge lápiz y papel: tienes 24 horas, reparte: horas para ti, horas para tu pareja, horas para tu familia, amigos… las cuentas salen siempre que empieces por ti: cuídate, haz eso que siempre has querido hacer, vive para ti y estarás preparado para vivir para y con los demás.

¿No te da celos que alguien se vaya con tu chico? (arghhhh… que alguien me clave un puñal cada vez que se utiliza la expresión “mi chico”). Ya empezamos mal con la preguntita de marras, es que no es tuyo!!!!!  Pero ¿cómo vas a tener la propiedad de alguien? ¿Volvemos a la esclavitud? Si sabemos de sobra que el verdadero amor no se desarrolla sin la libertad… tener la libertad de elegir estar contigo… ¿puede haber algo mejor? ¿menosprecia eso acaso que te guste estar con otros?

¿Lo has probado? Amar no a una ni a dos sino a tres personas, con la misma intensidad, la misma pureza, las mismas ganas… juntaros los cuatro, rezando para que no pase el tiempo, para que no se acabe ese momento. Cuatro miradas, ocho manos, cuatro bocas… cuatro historias mezcladas y salpicadas de cuatro olores distintos. Cuatro maneras de ser, de vivir, de amar, multiplicadas por cuatro mil deseos…

Cuando eso sucede se escriben versos maravillosos, canciones fascinantes…