Categoría: coaching

No me gustan las dicotomías, me gustan los abanicos

Hay personas que tienen miedo a volar, otras a hablar en público, otras a la oscuridad… yo tengo pánico a las dicotomías. Las dicotomías te cambian la vida de un golpe, te dejan sin respiración, te infunden ganas de vivir o ganas de morir. No son prudentes, ni silenciosas, ni sensatas, ni comedidas, ni discretas… son implacables, vehementes, feroces, agresivas, bruscas y duras, muy duras: Has aprobado/no has aprobado, Te quiero/no te quiero, Estás embarazada/no lo estás, Tienes cáncer/no lo tienes, Habrás gustado en la entrevista/no habrás gustado… Nada volverá a ser como antes, nada.

Quizás es otra de las razones por las que me apasiona el coaching. El coaching no se conforma nunca con un sí o un no, quiere mucho más. Ni siquiera acepta un plan A o un plan B, quiere escuchar el C y el D y aún así, quiere más. Al coaching, y a mí, nos gustan los abanicos. Porque la vida no es un Madrid vs. Barça sino que hay infinidad de equipos, de posibilidades, de partidos, de opciones, de maneras de hacer y de ser. Y cuantas más seas capaz de imaginar más éxito vas a tener.

El coaching te dice: ¿No funcionó? Quizás es que puede ser mejor: quizás no has aprobado las oposiciones porque tu talento está en otra cosa, quizás no te quiere porque no te merece y el amor de tu vida está esperándote, quizás no estás embarazada porque vas a ser la mejor madre adoptiva del mundo, quizás tengas cáncer pero apuesto a que te vas a curar y vas a salir más fuerte que nunca, quizás no les has gustado en la entrevista pero si tú te gustas… vendrán muchas más… y mejores.

Piensa, piensa… siempre hay opciones. Y ésta es la única generalización que voy a aceptarte 😉

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Mrs. Wolf

¿Os acordáis de Mr. Wolf? ¿Ese magnífico personaje tallado por Tarantino en Pulp Fiction e interpretado por mi admirado H. Keitel? Bueno, pues el Señor Lobo, independientemente del área de incidencia en el que desarrollaba su labor 😉  era un solucionador; perfil muy demandado en Estados Unidos por las grandes corporaciones e incluso por personas particulares. Por ende, y vista nuestra trayectoria profesional de los últimos 50 años, será un perfil muy demandado en nuestro país en cosa de 8 ó 10.
Para ser solucionador no basta con ser una persona resolutiva, hay que ser elegante, discreto, frío, paciente, tener conocimientos en el ámbito de las Ciencias y las Letras, saber dirigir una orquesta y una larga experiencia profesional (abstenerse los nacidos posteriormente a 1973 🙂 Ah! y un detalle más: hay estar dispuesto a todo, de noche o de día.

Es harto sabido que en nuestro país no se nos educa -aún, pero yo sigo con mis esperanzas- para ser emprendedores ni se nos educa en el riesgo, por lo que hay que añadir VIAJAR con alguna estancia más permanente que otra y más allá de Europa, a ser posible -la globalización ha arrasado con todo y no hay quien distinga una calle de España de una de Italia, Suiza o de la República Checa-.

Con este cóctel podemos fabricar un solucionador que, para más inri, sólo cobrará en caso de solucionar el problema. ¿Se imaginan? ¡Que levante la mano quien se atreva! … (silencio)…  El sueldo va desde los 70.000€ hasta los 700.000€, dependiendo del ámbito de trabajo 🙂 y del problema en cuestión… ¿Qué tal ahora?

Empecé mi carrera profesional como capacitadora (por aquello de contagiar mis capacidades que se resumían básicamente en arriesgarlo todo y poner toda la pasión de la que soy capaz en ello), después como asesora (aportando a mis clientes plan A, plan B y plan C) y, por el momento, como coach (creer que es el cliente quien tiene la solución y las herramientas para ejecutarla y acompañarle para que lo vea)… Si bien es cierto que, al final, en el 99% de los casos las peticiones suelen ser las mismas: SOLUCIONES, inmediatas y eficaces. Creo firmemente que esto no va a cambiar, por si estáis pensando en un futuro profesional, independientemente del ámbito… 🙂 Pensadlo: no hay mayor-mejor nicho de mercado que aquel en el que nadie quiere estar.

Así es que, a partir de ahora, cuándo contratéis mis servicios, llamadme Mrs. Wolf…