Categoría: Habilidades Interpersonales

Lo que yo te digo no es lo que tú escuchas

http://mammaproof.org/es/lugares-para-ninos-en-barcelona/wp-content/uploads/2013/01/listen.jpgSé que, en el último post, dije que en febrero os explicaría algo sobre la tesis. Hace ya tres meses que finiquité oficialmente esa aventura pero no sé si ya lo he asumido. Un doctorado en Ciencias de la Comunicación y la Sociología es una responsabilidad, se presupone cierto conocimiento superior sobre la materia… y, tengo tantas dudas… En lo único que tengo una certeza a prueba de bombas es que me sobran las ganas de saber más y más en esto que mueve el mundo, las relaciones humanas, y el modo en que las construimos, las destruimos y las volvemos a construir. Este año está resultando ciertamente intenso en este sentido. Últimos, primeros y encuentros reiterados, malos entendidos, buenos entendidos, amor a quemarropa, desamor a granel, melancolía, saudade a raudales… y yo creyendo haberme curado de excesos…

Mi profesión es una fortuna, el poder racionalizar todo lo que me sucede, aplicar un marco teórico en el que me desenvuelvo mucho mejor que en la (mi) realidad me ayuda a sobrevivir. Porque, lo que tengo claro, es que no puedo huir de mí, de eso me di cuenta hace mucho mucho tiempo, y que he de aceptarme… bueno, esto lo consigo algunas veces más que otras… entonces, pienso: algo bueno tendré, algo podré aportar… Tengo una capacidad innata para ver el talento de las personas y la utilizo, no solo en mi beneficio, que también, y tengo un don, una manera extraordinaria de amar sin límites ni fechas de caducidad (esto no solo lo digo yo, sino las personas a las que quiero) y eso se traduce en un máximo respeto por sus libertades. Quiero de manera libre y responsable. Me horroriza la posesión y estoy trabajando para suprimir el “mi” (sin tilde) del vocabulario que utilizo. A quien no me conoce se lo intento explicar: “puedo meter la pata pero puedes estar seguro de que nunca, jamás, será intencionada; no me gusta perjudicar a nadie porque me hace mal, me enferma; me gusta querer, también que me quieran, pero sin más compromiso que el desearlo”. Aún así entiendo que algunos no me entiendan y que puedan multiplicar por mil, no solo lo que digo, sino lo que no digo, lo que miro, lo que no, lo que pienso o lo que creen que estoy pensando.

Sí que es complicado. Nunca he pretendido solucionar de un plumazo lo que muchos llevan siglos peleando.

La Comunicación es un proceso bidireccional por lo tanto solo puedo ser buena en mi 50%, y ni siquiera digo que lo sea y, aunque pudiera saber cómo hacerlo, yo también tengo mis limitaciones. La Comunicación implica escuchar para entender y no solo para contestar. La Comunicación conlleva cierta generosidad: me interesa lo que dices, lo que haces, sobre todo me interesa quién eres; pero lo cierto es que, si a ti no te interesa lo que digo, lo que hago, lo que soy, pero sí lo que te doy, mi interés irá decreciendo. Tiene bastante lógica.

Si te digo que estás haciendo un buen trabajo, no te estoy diciendo que me muero por contratarte y que te pagaría el doble de lo que te pagan y seríamos felices para siempre, te digo que estás haciendo un buen trabajo y, además, esto es solo una opinión. Si te digo que tu felicidad me da miedo porque no me incluye, te estoy diciendo que tu felicidad me da miedo porque no me incluye, ni te estoy insultando ni menospreciando ni te estoy diciendo que lo que te ocurre no me importa, nada más lejos. Si no me dirijo a ti, todo lo que desearía, es porque, en algún momento, me has dicho que no lo haga porque te hace sentir mal, entiendo que no lo recuerdes, entiende que yo sí.

La cuestión es que lo que yo digo no es lo que tú escuchas, porque tú no eres como yo, no piensas como yo, no sientes como yo, no fuiste educado como yo y lo que para ti no es nada para mí es un mundo y viceversa, mil veces viceversa. Y si pasa el tiempo y construyes una historia maldita sobre estas u otras frases, yo seré la persona causante de tu infelicidad aún cuando mi propósito fuera el contrario, pero, en Comunicación, amigo mía, poco más puedo hacer, porque yo solo tengo el 50% de la responsabilidad. Eso sí, con un doctorado y una vida entera empleada en ello puedes estar seguro de que la que siento en un 75%.

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De contratos indefinidos y otras estupideces

contrato_indefinidoSi el contrato indefinido garantizara el decent work que promulga la OIT… Si el matrimonio garantizara el amor sine die… no tendría nada que alegar. Me echaría a la calle con la bandera del matrimonio y abogaría por un contrato indefinido para todos los ciudadanos, para que todos no tuviéramos que volver a preocuparnos por tener dinero suficiente para comer o para vivir. ¿Es esa la solución a nuestros problemas? La solución depende de nuestra cultura o nuestra visión del mundo, que si hubiéramos tenido una educación emprendedora, si creyésemos que no necesitamos de nadie que nos dé trabajo sino que nosotros mismos podemos generarlo, si no nos hipotecásemos hasta las cejas, no nos gastásemos lo que no tenemos,  si dejásemos de creer que el motor de todo es el dinero y diésemos más valor al SER que al TENER… la calidad de nuestras vidas sería extraordinaria.

Si esta filosofía la trasladásemos a nuestras relaciones íntimas, seríamos más felices y, por estas fechas, como cada abril o cada mayo, mi consulta no se llenaría de personas que quieren separarse o personas que quieren sobrevivir a una separación. Porque en el matrimonio no existen contratos indefinidos, por mucho que se empeñen, los que se empeñan, y mucho menos con una esperanza de vida tan larga y con la necesariamente lograda independencia económica y social de la mujer. Supongo que es un problema de base: personas que confunden el sexo con el amor y todo esto con matrimonio. Para eso están los noviazgos, los rollos, los líos, los contratos basura y los contratos por proyectos, para aprender y confundirse y equivocarse y volver a aprender; porque, cuando uno se casa/comparte su vida con alguien, está comprometiéndose a aceptar los beneficios y maleficios de la convivencia, y son muchos. Todos aquellos ingenuos, fans de Disney, que creen que una vez casados ya no hay que esforzarse por seducir… ¿no es al contrario? Además de poco romántico y dificilísimo, encandilar a alguien que te ha visto de todas las maneras, en todas tus formas, con tus manías, paranoias y demás detalles humanos… es una heroicidad. No me extraña que muchos, por estas fechas o por otras, se encuentren, tras muchos muchos años, con una relación estancada, con mucho pasado pero sin futuro, a veces, y a duras penas, sin admiración ni respeto. Cuando alguien decide separarse no es porque se haya dado un golpe en la cabeza esa mañana sino que lleva mucho tiempo rumiándolo sin valor para llevarlo a cabo por miedo. Habitualmente por miedo a la soledad, así como una gran mayoría que no está a gusto en su trabajo no se plantea dejarlo, no vaya a ser que no encuentre otro, y así nos va.

La responsabilidad, esa asignatura pendiente, nos ayuda a aceptar que no hemos puesto ni el mismo entusiasmo, esfuerzo, ni el mismo interés que pusimos en los primeros días-meses. Y, si no lo hemos puesto, no tenemos derecho a reclamar que lo haga otro. Eso de las infidelidades no sólo no es una causa, a penas una de las muchas consecuencias, cuando ni siquiera un problema -si bien, en algunos casos es, incluso, una solución- pero la lealtad…  ese es otro cantar.

Si tuviéramos una cultura emprendedora aceptaríamos sin dramas taciturnos que se ha acabado y no tendríamos terror porque sabríamos con certeza que podemos tener no uno sino otros muchos iguales y/o mejores y sí, esto es válido para el amor y para el trabajo.

Independencia Emocional

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobada por la Asamblea libertadNacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789, la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948 en París y todas las declaraciones de independencia del mundo que conozco coinciden en un principio fundamental: El derecho a la libertad. Esa preciosa palabra algo denostada, minusvalorada e incluso olvidada por muchos es, probablemente, la más humana de las palabras y con seguridad, la más necesaria.

La libertad está en serias dificultades, no corren buenos tiempos para ella… tan esclavos del reloj, el dinero, el consumo, el fútbol, de la maltrecha política, la imagen, la televisión, de las redes sociales, la comida, la bebida, el riesgo… tan hambrientos de todo, tan llenos de nada… que, al final, ha resultado que no sabemos muy bien en qué consiste, por qué tanta gente ha muerto por ella ni siquiera el porqué de  esa magnífica relación con la felicidad que ya dura milenios.

Libertad: Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos (DRAE). Sí, la libertad incluye responsabilidad, lo que se traduce en que no es fácil ni cómoda ni pasiva. La libertad te da la oportunidad de elegir: elegir ser feliz, elegir ser solidario, elegir ser coherente, elegir ser valiente, elegir hacer de tu vida la vida, elegir, elegir, elegir… La libertad es el ejercicio de tomar decisiones de forma responsable. Me temo que tanto analfabetismo libertario tiene su origen en este sistema educativo nuestro que no nos enseña a pensar, sino a obedecer, que no nos enseña a liderar sino a seguir, que no nos enseña a ser sino a hacer. Estoy de acuerdo, pero ahora que lo sabemos ya no nos puede servir como excusa.

La libertad nace del interior, de lo más profundo del alma. Si no te aguantas… ¿por qué alguien iba a tener que hacerlo? Si no te respetas ¿pretendes que alguien lo haga? En serio ¿no te gustaría ser libre? No depender de lo que digan/piensen/comenten/opinen los demás, no depender de lo que sientan los demás, compadecerles (tener con-pasión) sin contagiarte. ¿No te gustaría? ¿No te gustaría no ser esclavo de la infancia? De aquello que viviste hace ya tanto tiempo que nadie, excepto tú, recuerda, de aquello que te dijeron o que no dijeron, de los abrazos que no te dieron, de los besos que no recibiste… Ahora tienes el poder de ser aquello que te enseñaron ser o de ser lo que quieras ser, sólo tú puedes elegir pero has de saber que si quieres ser libre, la primera batalla comienza con la independencia emocional: liberándote del pasado y de todas aquellas relaciones que te esclavizan, que no te tratan de igual a igual, que no te aportan nada, enfrentando tu presente y tu futuro como una oportunidad, sin justificaciones.

Hoy puede ser un gran día, date una oportunidad. Empieza tomando esa decisión que lleva en tu cabeza tanto tiempo que ya no sabe cómo salir, comienza a construirte un futuro en el que puedas estar orgulloso de ser tú, por ti y para ti, antes de por y para lo demás, muéstrate responsable de tus decisiones y de tus actos, sin echarle la culpa al resto. Lo que pasó, pasó, céntrate en lo que puede pasar, en lo que puedes hacer que te pase . Construye la vida que quieres, que siempre has deseado, hazlo ahora y sé libre…