Categoría: Habilidades Intrapersonales

Inteligencia Emocional en Gran Canaria III

Innovar_clienteComo os decía en el post anterior, este viernes quiero entrenar con vosotros vuestra Inteligencia Emocional. La cuestión es ¿para qué?

Desde que Binet publicara en 1904 el primer test de inteligencia, el cociente intelectual ha sido un excelente predictor de la capacidad para afrontar retos cognitivos pero no de las posibilidades de éxito (entendiendo éste como satisfacción plena con la vida personal y profesional).

La Inteligencia Emocional (término que como ya sabéis acuñó Goleman en 1995: pincha aquí para ver su fantástica intervención sobre la compasión) se convierte, por tanto, en el complemento vital en la búsqueda de la satisfacción y el éxito: ¿quién no quiere sentirse bien, a gusto consigo mismo y en equilibrio con el resto del mundo?

La respuesta está en entrenar nuestra Inteligencia Emocional. Teniendo en cuenta que ésta es la capacidad para tener buenas relaciones con uno mismo y con los demás, tendremos dos tipos de prácticas:  intrapersonales e interpersonales.

Os voy a proponer un entrenamiento muy sencillo que, como ya sabéis, para ser efectivo debe realizarse cada día durante 21 días:

Se trata de fomentar una parte de la Inteligencia Emocional: la adaptación al cambio, una de las claves del éxito personal y profesional. A su vez, la adaptación del cambio necesita de al menos 2 habilidades para poder generarse: la creatividad y la positividad, por lo que hoy os propongo fomentar vuestra creatividad:

¿Qué has hecho desde que te has levantado? ¿lo mismo de ayer? ¿de la misma forma? Hoy vamos a cambiar eso: vamos a elegir otro camino, otra indumentaria, otro tipo de comida… y vamos a ir al cine: (también lo podemos hacer con la televisión): échale un vistazo a la cartelera: ¿qué tipo de película no verías nunca? Esa es la que debes ver hoy.

Puedes hacerte una de estas preguntas cada mañana: ¿qué tipo de comida no he probado nunca? ¿qué tipo de prenda no me he puesto nunca? ¿con qué tipo de personas charlo, con qué tipo no? ¿en qué cosas pienso, en qué cosas no? Y cada día probar a hacer algo nuevo o de manera diferente.

Espero vuestros comentarios en este blog o en mi correo habitual: ana@orantos.es

Para el resto de entrenamientos os espero en el taller del viernes 🙂

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Motiva… ¡acción!

 

Es curioso como las peticiones de los clientes suelen coincidir. Últimamente mis clientes eligen como objetivo: aumentar mi motivación. La motivación es una de esas habilidades a las que damos más importancia puesto que todos, con motivación, somos capaces de todo.

La motivación es sencilla cuando es externa o no depende de nosotros: que mi jefe me diga lo bien que lo hago, que mi marido me haga un regalo, que me toque la lotería, etc. Desde luego, este tipo de detalles son de agradecer y siempre le animan a una el día. La realidad es que esto no está en nuestras manos: puedes hacer un trabajo excelente y que nadie te lo reconozca, o ser una esposa envidiable y que no te lo agradezcan o que juegues cada Navidad a la lotería y nunca te toque. Y entonces, curiosamente, el mundo se desmorona y nos parece que nada tiene sentido. Por eso, aunque la motivación externa está muy bien, la que nos interesa de verdad es la interna, la que sólo depende de nosotros y podemos poner a funcionar siempre que nos apetezca.

AUTOMOTIVACIÓN. Éste parece ser el concepto. Como siempre, ir del dicho al hecho nos lleva bastante trecho. Para trabajar la automotivación hay que repasar otras habilidades que como ésta, pueden aprenderse y que son fundamentales para nuestro entrenamiento base: autoestima, positividad y creatividad. La autoestima nos recordará todas las veces que hemos tenido éxito en la vida, la positividad nos dirá que al final todo sale bien y que si no sale bien es que no es el final y la creatividad nos ayudará a construir un plan A, un plan B y hasta un plan C (¿qué es lo peor que me puede pasar? ¿cómo saldría de ésa?).

Hagamos el siguiente ejercicio: pregúntate: ¿cuáles son tus fuentes de motivación? Elimina las que no dependen de ti y tendrás una idea clara de en qué punto estás y qué es lo que necesitas

Nuestras ideas-fuerza de hoy que pueden servirnos como mantra son:

1. La Motivación no depende de lo que nos pasa sino de cómo vivimos lo que nos pasa. Ejemplo: una comida deliciosa… la engullimos como si nada, ¿y si fuéramos capaces de paladearla, disfrutarla? ¿mejoraría nuestro día?

2. La motivación es una elección. Ser lo suficientemente inteligentes como para saber qué es aquello que nos hace felices y alimentarlo cada día. Por ejemplo: si lo que nos hace sentir bien es hacer ejercicio, debemos meterlo en nuestra agenda como algo tan importante como el trabajar o como ver la tele (para esto, la mayoría siempre encontramos un rato y nunca he oído a nadie que me diga que ver la tele le hace sentirse muy bien).

Lo que nos hace sentir bien es aquello que sabemos hacer: coser, cocinar, cantar, correr, ir al cine, charlar con una amiga, conducir, pasear, pintar, tocar un instrumento… Aunque también funciona con aquello que queremos aprender y logramos hacerlo: navegar, diseñar, patinar… Fijarse pequeñas metas placenteras, a corto plazo, encontrar aquello que te hace sentir bien y alimentarlo. Esa es la clave y, si eres de los valientes, te propongo algo muy arriesgado: convierte tu ocio en tu trabajo y luego me cuentas cómo te cambia la vida 🙂

Sobrados de autoestima

Ya os he comentado alguna vez que, como coach, lo que más se me demanda es ayudar a recuperar o elevar la AUTOESTIMA, tanto que he llegado a coger cierto ritmo… El caso es que, últimamente, me estoy encontrando con una curiosa situación: con algunos se me ha ido la mano.

Tener autoestima es sano y saludable. Tener autoestima es saber valorarse, quererse y confiar en uno mismo. Gustarse demasiado, por el contrario, puede llegar a disgustar al otro y eso influye negativamente en la percepción que otros tienen de mí y, por tanto, en mi autoestima.

No estamos solos, convivimos con el resto de personas que habitan el mundo. No es imprescindible ser humilde pero sí escuchar, valorar y respetar al otro, sea quien sea. No perdamos esa práctica porque esa es sin duda la que nos hace mejores personas 🙂

vía Facebook