Categoría: Inteligencia Racional

Los tres salarios

salariosComo ya sabéis, a finales de 2014, creé AUDAZIA People Focused a medias con mi socio, Javier Viruel. Decidí dar este paso tras casi 10 años como autónoma. En realidad eso no ha cambiado, la diferencia es que ahora tengo la responsabilidad, afortunadamente compartida, de generar trabajo no solo para mí, sino también para las personas que están en mi equipo y que no son yo -atención al matiz que parece que no importa pero es la clave de la cuestión-. Durante muchos años he asesorado empresas y organizaciones siempre desde un enfoque positivo y humanista y ha sido un ejercicio maravilloso. Los empresarios/directivos se sentían escuchados y apoyados y sus equipos de trabajo, también. Aprendí mucho de entonces y he tratado de aplicar todo ello a mi propia empresa. Algo que hizo que mi proyecto profesional navegara con viento en popa y a toda vela fue mi regla de los tres salarios.

Mi regla de los tres salarios es un código de beneficios que creé cuando mi cartera comenzó a crecer y pude elegir. Una regla basada en mis necesidades, que supongo que son las de cualquiera, sabiendo que suponer es uno de los grandes errores de la humanidad, claro, con la esperanza de que pueda ser útil, en general, a todos, ya que vale tanto para una parte como para la otra.

Salario primero y primario: ECONÓMICO. No es difícil ponerle precio a un trabajo si se conoce el mercado y la competencia, esto es fundamental para cuando vayas a una entrevista y te pregunten por tu rango salarial. No he sido ambiciosa en este sentido, por lo cual siempre he tratado de ajustarme a las posibilidades del cliente a la vez que procurarme unos beneficios al año que me evitaran pensar en el dinero, que es algo que no aprecio demasiado, lo que no le resta un ápice de importancia, que si no no tendría como socio al mejor financiero del mundo; que conste en acta.

Salario segundo que no secundario: EMOCIONAL. Hay empresas, más en estos tiempos, que no pueden pagar lo que te mereces, así es que, si el cliente no tenía un presupuesto que cubriera mis mínimos, antes de tomar una decisión, valoraba cuestiones como: ¿me interesa trabajar con esta empresa? ¿es acorde a mis valores? ¿me permite flexibilidad? ¿me da libertad? ¿nos entendemos bien? ¿puedo hacer algo por ellos que realmente suponga una diferencia y mejore su rendimiento? ¿podré disfrutarlo? ¿mejorará mi reputación profesional?¿me hará feliz?

Salario tercero aunque no menos importante: INTELECTUAL. ¿Me procura algún tipo de aprendizaje? ¿es algo puntual o es un modo de comenzar una relación que me puede reportar beneficios como profesional a medio/largo plazo? ¿es una forma de enriquecer mi networking? ¿me hará más sabia?

Con estos parámetros tan sencillos he tomado decisiones muy importantes con buenos resultados. No siempre mi salario ha ido subiendo, de hecho, hoy por hoy, es un 16% más bajo que hace 6 años, pero siempre he procurado que se compensara con la parte emocional y la parte mental o intelectual. De modo que es lógico que eso sea lo que quiero para los míos. Audazia hace un esfuerzo para procurar los tres salarios a todas las personas que compartimos esta pasión por la consultoría artesanal, por eso es importante entender que en Audazia solo tienen cabida los audazes -así con z, por permitirnos esa imperfección :-, porque hay que ser muy audaz, hoy por hoy, para saber lo que quieres y tener la firmeza de saber pedir aquello que te compensa, aquello que te permita tener un trabajo del que no desees jubilarte, y más audaz aún para valorar y saber dar a cambio de los tres salarios una parte proporcional de tu tiempo, tus conocimientos, tu amabilidad, tu respeto, tu creatividad y tu pasión. ¿Eres audaz?

Con el tiempo tenemos el objetivo de añadir un cuarto salario, el social, para que otros, más necesitados, se puedan beneficiar de estas relaciones tan enriquecedoras. Os seguiré contando…

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Lo que yo te digo no es lo que tú escuchas

http://mammaproof.org/es/lugares-para-ninos-en-barcelona/wp-content/uploads/2013/01/listen.jpgSé que, en el último post, dije que en febrero os explicaría algo sobre la tesis. Hace ya tres meses que finiquité oficialmente esa aventura pero no sé si ya lo he asumido. Un doctorado en Ciencias de la Comunicación y la Sociología es una responsabilidad, se presupone cierto conocimiento superior sobre la materia… y, tengo tantas dudas… En lo único que tengo una certeza a prueba de bombas es que me sobran las ganas de saber más y más en esto que mueve el mundo, las relaciones humanas, y el modo en que las construimos, las destruimos y las volvemos a construir. Este año está resultando ciertamente intenso en este sentido. Últimos, primeros y encuentros reiterados, malos entendidos, buenos entendidos, amor a quemarropa, desamor a granel, melancolía, saudade a raudales… y yo creyendo haberme curado de excesos…

Mi profesión es una fortuna, el poder racionalizar todo lo que me sucede, aplicar un marco teórico en el que me desenvuelvo mucho mejor que en la (mi) realidad me ayuda a sobrevivir. Porque, lo que tengo claro, es que no puedo huir de mí, de eso me di cuenta hace mucho mucho tiempo, y que he de aceptarme… bueno, esto lo consigo algunas veces más que otras… entonces, pienso: algo bueno tendré, algo podré aportar… Tengo una capacidad innata para ver el talento de las personas y la utilizo, no solo en mi beneficio, que también, y tengo un don, una manera extraordinaria de amar sin límites ni fechas de caducidad (esto no solo lo digo yo, sino las personas a las que quiero) y eso se traduce en un máximo respeto por sus libertades. Quiero de manera libre y responsable. Me horroriza la posesión y estoy trabajando para suprimir el “mi” (sin tilde) del vocabulario que utilizo. A quien no me conoce se lo intento explicar: “puedo meter la pata pero puedes estar seguro de que nunca, jamás, será intencionada; no me gusta perjudicar a nadie porque me hace mal, me enferma; me gusta querer, también que me quieran, pero sin más compromiso que el desearlo”. Aún así entiendo que algunos no me entiendan y que puedan multiplicar por mil, no solo lo que digo, sino lo que no digo, lo que miro, lo que no, lo que pienso o lo que creen que estoy pensando.

Sí que es complicado. Nunca he pretendido solucionar de un plumazo lo que muchos llevan siglos peleando.

La Comunicación es un proceso bidireccional por lo tanto solo puedo ser buena en mi 50%, y ni siquiera digo que lo sea y, aunque pudiera saber cómo hacerlo, yo también tengo mis limitaciones. La Comunicación implica escuchar para entender y no solo para contestar. La Comunicación conlleva cierta generosidad: me interesa lo que dices, lo que haces, sobre todo me interesa quién eres; pero lo cierto es que, si a ti no te interesa lo que digo, lo que hago, lo que soy, pero sí lo que te doy, mi interés irá decreciendo. Tiene bastante lógica.

Si te digo que estás haciendo un buen trabajo, no te estoy diciendo que me muero por contratarte y que te pagaría el doble de lo que te pagan y seríamos felices para siempre, te digo que estás haciendo un buen trabajo y, además, esto es solo una opinión. Si te digo que tu felicidad me da miedo porque no me incluye, te estoy diciendo que tu felicidad me da miedo porque no me incluye, ni te estoy insultando ni menospreciando ni te estoy diciendo que lo que te ocurre no me importa, nada más lejos. Si no me dirijo a ti, todo lo que desearía, es porque, en algún momento, me has dicho que no lo haga porque te hace sentir mal, entiendo que no lo recuerdes, entiende que yo sí.

La cuestión es que lo que yo digo no es lo que tú escuchas, porque tú no eres como yo, no piensas como yo, no sientes como yo, no fuiste educado como yo y lo que para ti no es nada para mí es un mundo y viceversa, mil veces viceversa. Y si pasa el tiempo y construyes una historia maldita sobre estas u otras frases, yo seré la persona causante de tu infelicidad aún cuando mi propósito fuera el contrario, pero, en Comunicación, amigo mía, poco más puedo hacer, porque yo solo tengo el 50% de la responsabilidad. Eso sí, con un doctorado y una vida entera empleada en ello puedes estar seguro de que la que siento en un 75%.

El amor es para tontos

Luc Besson

Me gusta Luc Besson. Puede que no sea un gran cineasta al estilo de los clásicos, pero está claro que se divierte trabajando y si él se divierte, yo me divierto -es lo que tiene la Inteligencia Emocional, que es transferible por no decir contagiosa-: El Gran Azul (1988), Nikita (1990), León (1994), El quinto elemento (1997), Juana de Arco (1999)… y desde entonces nada. Hasta hoy.

A pesar de que Lucy (2014) está sembrada de incoherencias incluso de algunas escenas que nos pueden dar algo de risa y que está explicada hasta para que un niño de siete años pueda entenderla, reconozco que me gusta y no sólo por Scarlett Johansson que resulta muy convincente para interpretar un papel que hasta el momento no se había ejecutado, sino porque es coherente con su objetivo: si la unidad de vida es el tiempo, él te lo cuenta en algo menos de 90 minutos sin aditivos, colorantes ni conservantes y lo cuenta bien teniendo en cuenta que es mucho lo que quiere contar:

Scarlett Johansson
Scarlett Johansson
  • Que los animales utilizan un 3% de su capacidad intelectual -a excepción de los delfines- frente al 10% que puede llegar a utilizar el ser humano.
  • Si el ser humano pudiera llegar a utilizar un 20% la primera consecuencia sería la ausencia de miedo, dolor o deseo, emociones comunes al resto de animales.
  • El caos es producido por el exceso de ignorancia nunca por el exceso de conocimiento (si el conocimiento se explicita a través de la Información, ¿cómo encaja esto con la Teoría de la Infoxicación?)
  • El objetivo de la vida es la transmisión de información, de ahí que el ser humano opte por dos vías para cumplir su misión: la reproducción (y según va aumentando su capacidad intelectual, cada vez menos) o la inmortalidad.
  • La inmortalidad hasta el momento imposible para desgracia de celebrities y sus botox, se puede conseguir de otras dos maneras: bien relacionándote los demás para que te recuerden y hablen de ti (Inteligencia Emocional de impostura, sólo hay que ver el beso de Lucy), bien creando cualquier cosa que no sea efímera y que sea conocida por el mundo entero como una obra de arte, un descubrimiento científico, un genocidio…
  • Esto nos lleva a que la medida del mundo tal y como lo conocemos no es la vida sino el tiempo que la contiene.

Cuanto menos interesante, ¿no? Recurriendo a otra película también protagonizada -aunque sólo sea fonológicamente- por Johansson: Her (Spike Jonze, 2013) en la que podemos observar como el enamoramiento contrariamente a lo que creemos, no sólo no es un acto de generosidad sino que es bienvenido en tanto en cuanto alimenta el ego (de ahí que hayas oído decir que algunas personas prefieren los animales a sus familias) y las necesidades personales (¿puede haber algo más egoísta?) en Lucy (Luc Besson, 2014) se apunta en la misma dirección en el sentido de que el amor es sólo útil si nos permite transmitir información, inmortalizar nuestro ego. Pobre A. Tennant

Sheldon Cooper
Sheldon Cooper

En estos tiempos en los que la Inteligencia Emocional parece ser la respuesta a la frustración, a la falta de recursos, de éxito, de motivación… resulta que, en el hipotético caso de que utilizásemos el doble de nuestra capacidad intelectual prácticamente desaparecería… La verdad es que viendo a la pandilla de personajes que abanderan la IE en nuestro país me inclino a apostar por ello pero… en serio… ¿podría pasar? Inmortales como House, Heisemberg o Sheldon Cooper han dicho: ¡Bazinga!