Joaki & Ernesto
Joaquín y Ernesto

Por favor, que alguien me clave un puñal en los ojos cada vez que otro alguien escribe “haber” queriendo decir “a ver”. Dicho esto y dejada la puntillita, algo que no puedo evitar ni aun cuando se han acabado, demos gracias a dios, las fiestas navideñas, vamos a lo que vamos: Feliz Año Nuevo. ¿No os parece que este 2015 huele a esperanza, a buenas noticias, a nuevos amaneceres y nuevas posibilidades?

Cuando Ernesto nació tomé la decisión de dedicarme en exclusiva a él. No tenía ni idea de lo que conllevaba esa decisión pero lo que sí tenía claro es que debía ser fiel a mis principios, a mis valores y a mi forma de entender la maternidad y el amor. Tenía 39 años, profesional independiente, con una buena cartera de clientes, muy enamorada de mi profesión y orgullosa de haber llegado a donde lo hice, con mi marca personal afianzada, un teléfono que no paraba de sonar y un montón de proyectos interesantes en mi bandeja de entrada. Sabía que me arriesgaba a perderlo todo. Había pensado que mi dedicación sería hasta los tres años, una época en la que Ernesto ya fuera autónomo, se comunicara bien y pudiera ir al colegio (al parecer en algunos países civilizados también piensan lo mismo).

Así es que nació Ernesto y eso me hizo no sólo feliz, me hizo mejor persona. El principio fue apasionante y duro, claro está, sobre todo cuando su padre volvió a su trabajo un mes después y yo me quedé con mi criatura en casa, sin saber muy bien qué hacer, después de haber sido entrenada para producir, para trabajar sin descanso… Aquello se me hacía raro pero aprendí a ser ama de casa: hacía pasteles, cantaba canciones de cuna, tenía la casa como los chorros del oro y hasta me compré una máquina de coser… fue toda una aventura. Al principio mis clientes me llamaban cada mes, luego cada tres meses, cada seis… y al final, con muy honrosas excepciones, dejaron de llamar. Entonces pensé que mi carrera profesional había fenecido. Me sentía triste, no sé, Ernesto merecía todas las penas pero sentía que había mucho de mí para dar y no sólo a él…

Finalmente, mi baja maternal duró unos dos años. Todo fue muy natural y progresivo; él quiso ir al colegio de al lado de casa, yo fui con él durante las primeras semanas, el primer año sólo de mañana y ahora hasta las 15:30 de la tarde.

Ernesto es mi responsabilidad y lo será siempre. Lo único en esta vida que es irreversible es un hijo. Afortunadamente cuento con una pareja maravillosa que es el mejor padre del mundo y sin él Ernesto no sería el niño fantástico que es.

Total, que con sus dos añitos recién cumplidos, empecé a tener tiempo para mí; además se daba la circunstancia de que estaba en una ciudad nueva, sin conocer a nadie… me pareció una gran oportunidad para empezar de cero; quién sabe, trabajar menos, quizás por cuenta ajena, con horarios estables… Fui a varias entrevistas sin ningún éxito y decidí volver a las andadas: trabajar por mi cuenta, con procesos de coaching personales y profesionales aquí y allá, dando clases en un instituto… Digamos que ha sido un año de siembra interesante que ha dado más frutos de los esperados pero son, sobre todo,  las personas con las que me he cruzado, personas valiosas y buenas, las que me han cambiado la vida. El tener la suerte de haber conocido a aquel maravilloso grupo de coaching que hoy ya es la Asociación Canaria de Coaching, y en concreto a Dafne M. Tabraue que me ha regalado uno de los mejores proyectos que he tenido en mi larga vida profesional, ha sido mucho mejor que cualquier lotería. Un proyecto que humaniza a las empresas, que se preocupa por las personas, que se emplea a fondo para que recuperemos el orgullo de pertenencia y la vocación de servicio… Gracias de todo corazón, Dafne. A ti y a todos los que este año han confiado en mí ciegamente. Gracias por hacer del 2014 un perfecto telonero para un espectacular 2015. Y gracias, un millón de gracias a Joaquín, gracias a ti, compañero de todos mis viajes y todos mis días, porque gracias a ti, además de ser madre, también puedo ser otras cosas.

TwitterFacebookGoogle+LinkedInPinterestTumblrStumbleUponEmailPrintCompartir

2 Comments on El futuro no está escrito, mira a ver

  1. Enhorabuena, mi heroína favorita. Nada de lo que cuentas me sorprende, sabía que eres como un ave fénix, que tú haces que sucedan cosas y que el éxito siempre te persigue. Se te echa de menos en la Península y me temo que allá en las ínsulas no te van a dejar escapar. Que sigan corriendo los buenos tiempos, hada madrina.

  2. Mi querida Sonia… qué bueno tenerte, aunque sea en la distancia, qué bueno recibir tu energía positiva, tu buen hacer, tu precioso mirar… Te espero bajo el sol para cuando tú y tu preciosa familia queráis venir. Un abrazo, amiga.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *