Recuerdo tener 6 ó 7 años. Mi abuelo vivía con nosotros en las temporadas de invierno pues el clima extremeño era más cálido que el de Madrid o el de Galicia. Cuando se acercaban las 3 de la tarde, no había día que mi abuelo no dijera: ¡pon el parte! y yo obediente encendía aquella caja que sólo lograba emocionarme cuando daba alguna película. ¿Pero cómo le puede gustar esto a mi abuelo?, me preguntaba.  Lo cierto es que yo le admiraba mucho y había una parte de mí que se enfadaba porque en realidad lo que de verdad me daba una rabia tremenda era no poder entender ni una sola palabra de lo que allí decían (creo que ésta fue la razón por la que me decidí a estudiar Periodismo, a ver si así…).

Tardé muchos años en comprender un telediario completo, bastantes, vamos, que ya estaba en la universidad, y aún así, en la sección internacional me perdía muchísimo porque a penas sabía situar Europa en el mapa (creo que ésta fue la razón por la que me decidí a gastar todo mi dinero en viajar).

reverte-evoleNo sé si ayer visteis la entrevista que en el programa Salvados de La Sexta le hizo Jordi Évole a Arturo Pérez Reverte. Me gustó tanto por el contenido como por el continente: fue una batalla amable entre un positivista y otro que hace años dejó de serlo. El segundo, con un falso asombro le preguntaba al primero: ¿pero de verdad te crees eso, Jordi, crees que la clase económica y la clase política no son lo mismo? Hubo un contagio tremendo allí, porque Jordi le contaba el caso del colegio que ayudaba a las familias a sobrevivir como muestra de que hay esperanza y a Arturo se le encendían los ojinos esos tan chiquininos que tiene asintiendo sin remedio, y cuando Arturo le decía a Jordi: ¿sabes que es lo peor? Que la mayoría de la gente está deseando salir de la crisis para volver a hacer exactamente lo mismo… Uf, entonces se le apagaba la luz a Jordi, sin poder rebatirle ningún argumento. Pero hubo algo en que los dos estuvieron totalmente de acuerdo: EL CIUDADANO EDUCADO TIENE MECANISMOS DE DEFENSA PARA CAMBIAR EL MUNDO.

Sé que siempre podemos sacar algo bueno de lo peor: en estos tiempos de absurdo estamos echando mano de nuestros oxidados principios, empezamos a cuidar nuestra economía (el que todavía la tenga) y los valores familiares están al alza y sé que hay personas tan indignadas o más que yo y es que cada vez que pongo la televisión o me conecto a twitter tengo la sensación de envejecer 10 años y me siento tan vulnerable y tan impotente y me hiere tanto lo que está sucediendo que no sé cómo no voy al Congreso y le doy una paliza a alguien… (debe ser la maldita educación): La SALUD y la EDUCACIÓN de mano en mano como prostitutas de calle… madre mía… algo que debería ser una cuestión de Estado, algo con lo que no se debería negociar, nuestra verdadera y orgullosa marca España… ¿pero es que los políticos de primera fila van perdiendo la dignidad según ascienden? (pregunta retórica)

No soy de las que se quejan gratuitamente, asumo mi responsabilidad y creo de verdad que la gente pequeña en lugares pequeños hacen cosas pequeñas que transforman el mundo. Creo, como decía aquella maestra, que cada uno tiene que responsabilizarse de lo que le toca. Para tener una buena educación se necesitan docentes muy preparados (las Facultades de Educación tienen que esforzarse más, trabajar más, actualizarse; los centros educativos deben ser los órganos vitales de cada ciudad)  y familias muy interesadas en ello (conciliar trabajo y familia, aliarse con el profesorado, arrimar el hombro  y explicarle a sus hijos qué demonios cuentan los telediarios, y poner la radio -a ser posible Carne Cruda Radio– y que sus hijos les vean leer la prensa -a ser posible eldiario.es que últimamente ha sido bombardeado digitalmente- y también, por qué no, que lean cualquier medio manipulado y manipulador, para que aprendan a ser críticos, a discernir, a saber distinguir…) y antes de exponer a nuestros hijos al mundo actual ofrecerles conocimiento: Historia, Matemáticas, Geografía, Física, Inglés, Filosofía, Química, Literatura…

Estoy convencida de que nada de esto les hará más felices pero será una magnífica herramienta para encontrar la LIBERTAD.

TwitterFacebookGoogle+LinkedInPinterestTumblrStumbleUponEmailPrintCompartir

2 Comments on El positivismo y Pérez Reverte

  1. Qué sabia reflexión. Yo estoy ahí, en el a veces sí a veces no, me refiero a la esperanza, que la tengo y no la tengo, según el día o las circunstancias. Mientras tanto, yo hago lo que me toca lo mejor que sé, confiando en que estos chicos y chicas a los que enseño un poquito cada día puedan un día hacer lo que mi generación no está siendo capaz de hacer y cambien este mundo.

    • Mi querida querida Sonia: detecto algo de melancolía en tus palabras a pesar de que es la gente como tú la que mejora este destartalado mundo y no sólo con tu trabajo sino con tu forma de ser y de estar en el mundo,por tu honestidad, tu solidaridad, tu lucha sin cuartel… A veces, cuando reclamo tanto la buena educación pienso que los que están en el poder fueron a las mejores escuelas y las mejores universidades y que eso no tiene que ver con la Educación con mayúsculas, es algo más profundo, como el respeto al otro, el saber escuchar, dialogar, pensar… Creo que la reeducación es posible porque tengo que creer que todos lo hacemos lo mejor que podemos con lo que sabemos <·

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *