IMG_4358La empatía ha muerto. Con bastante probabilidad, se habrá suicidado al observar cómo miramos los telediarios sin inmutarnos, cómo apartamos el cartón de quien pide en la calle -con la punta del pie, para no mancharnos- cómo pagamos hipotecas extravagantes para alejarnos de aquellos que viven en barrios cutres, cómo no prestamos atención a la enfermedad que no es la nuestra -más allá de un leve qué pena-, cómo le decimos al otro “te escucho” mientras nos hacemos pajas mentales, literalmente. La empatía no ha podido resistir, ha muerto de vergüenza ajena. No hay lugar para ella en un mundo tiranizado por tanto ego, obcecado con aquello que hacemos y aquello que tenemos, dejando el ser para los frikis veganos, el yoga, el mindfulness y otras paridas; pero es que, HACER hijos y TENER hijos no implica SER padres. Es solo un ejemplo.
unico¿Quien querría ir desnudo pudiendo vestir un traje de alta costura? (veo manos alzadas, qué alivio…) ¿Quién querría tener unas vacaciones sin cobertura? (ahora no tantas…) ¿Para qué ir a un sitio al que nunca hemos ido si no podemos hacernos un selfie y subirlo de inmediato? Queremos que los demás piensen que tenemos vidas estupendas, que hacemos muchas cosas, que no paramos, que tenemos una familia ideal y que nosotros no seremos de los que se divorcian después de las vacaciones. Si lo creemos nosotros, quizás podrás creerlo tú. Y vamos de superhéroes, sin más referencia que las revistas de moda o alguna película norteamericana muy muy comercial, y estudiamos, y trabajamos, y volvemos a estudiar, y montamos una empresa, y vamos al gimnasio y nos miramos al espejo pensando que, cada vez, nos parecemos más a ese tío del selfieconfiltro pero lo cierto es que, pareciendo que ganamos, solo perdemos. Perdemos nuestro encanto, extraviamos nuestro misterio, nuestra identidad y, con ella, la oportunidad de ser distintos, únicos; y nos prostituimos por unos ¡bravo! y unas palmaditas en la espalda, y unos tequieros y unos abrazos que, siendo nosotros mismos, quizás no recibiríamos, ¿o sí? porque, ¿qué pasaría si los demás supieran, realmente, cómo somos?¿qué pasaría si nosotros supiéramos, realmente, cómo son los demás?

Será preferible seguir en este escaparate que hemos montado entre todos, cómo maniquíes imperturbables, a pesar de los muros, las vallas, las guerras, las injusticias y las inclemencias del tiempo. Seguiremos impostando, y lo haremos por los demás, porque no nos entenderían y les dolería, o peor aun, se marcharían, o nos echarían, como en el dilema de los erizos, y eso sí que no, estar solos con nosotros, solo ser… qué tortura… es mejor seguir, seguir luchando, sudando, sufriendo, amando, bebiendo el vino que no sea el más barato y pasando calor hasta asfixiarnos, y sonreír, aunque todo salga mal. Porque la realidad no estará a la altura de nuestras expectativas y saldrá mal, muy mal, y habrá gente sufriendo, a nuestro lado, sin poder remediarlo, y les pediremos que se aparten, que vamos a hacer una foto para enseñarles a otros que todo va bien, y no les dedicaremos ni un segundo de nuestra preciosa vida de anuncio de clínica dental, porque hace tiempo que la compasión no está en nuestro vocabulario. La abandonamos sin mirar atrás, como se abandona a un perro en verano, cuando nos damos cuenta de que implica cierto esfuerzo y que ya no sirve a nuestros intereses.

perro

Y, sin embargo, en este maltrecho mundo que se derrumba a un ritmo vertiginoso, la compasión podría ser la clave que resucitara la empatía, poder volver a reír con el otro, llorar con el otro, soñar con el otro, sentir con el otro… eso podría hacernos más fuertes, más sabios, más auténticos.

A mí me gustaría padecer contigo pero no lo haré si tú no padeces conmigo.

Y así todo el rato…

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2 Comments on El suicidio de la empatía

  1. “Seguiremos impostando, y lo haremos por los demás,…”
    Creo que es un buen epitafio.
    Me resisto a que muera, aun a costa de pagar el precio de ser etiquetado de iluso y pretender, aunque sea gota a gota, que no se pierda su significado.

    Gracias por el “toque” Ana, como siempre certera.

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