Apocalíptica total

El apocalipsis, según Lego
El apocalipsis, según Lego

Para amortiguar mi negatividad trato de echar un vistazo a la historia: esto ya pasó, está demostrado que de todo se sale, etc. etc. pero nada, que no consigo convencerme porque si bien sabemos que la historia de la humanidad es cíclica creo que a estas alturas de la película ya deberíamos haber aprendido algo más, amén de los avances científicos y tecnológicos que también ayudan, pues nada: me levanto con políticos de cuarta, periodistas de tercera y rodeada de poca gente realmente orgullosa de lo que hace que defienda con dignidad lo suyo (maestros, electricistas, charcuteros…). Escucho las estupideces de Montoro y veo con vergüenza ajena el tratamiento que algunos medios le dan a cuestiones que son de vida o muerte… y sí, me parece que si no lo es debería ser ya el fin del mundo. Siento ascopena.

Umberto Eco distingue entre Integrados y Apocalípticos: para los integrados estamos viviendo una época de ampliación del campo cultural, sin importar demasiado que la cultura sea más o menos mediocre. La cultura de masas es una manifestación propia de la sociedad actual y hay que defenderla porque integra a los indefinidos que se habían mantenido al margen durante miles de años, mientras que para los apocalípticos partimos de la idea de que la cultura no tiene nada tiene que ver con la vulgaridad de la masa, por eso una cultura compartida por todos es la anticultura. Los medios de comunicación, al dirigirse a un público heterogéneo, elaboran productos estándar o a la medida de la mayoría, con lo cual evitan ofrecer producciones originales, mucho menos esforzarse por hacerlo. Al emitir una cultura estándar, destruyen las características de identidad de cada grupo étnico y la cultura que ofrecen es la que puede con toda la tecnología y la ciencia del mundo porque es alienante y es basura.

Los medios de comunicación no tienen vocación de informar sino de ganar dinero, que para eso son multinacionales. Su objetivo es provocar emociones en los receptores; criticar en vez de proponer, dar las sensaciones ya conceptualizadas e imponerlas, indicando unas pautas de conducta y unas formas de respuesta determinada. Los medios de comunicación están sometidos a las leyes de mercado, las leyes de la oferta y de la demanda, a la acción persuasiva de la publicidad, teniendo la caradura de sugerirnos lo que debemos consumir o desear. Con ello originan una visión pasiva y crítica del mundo, haciendo hincapié sobre opiniones comunes, por tanto, promueven el más absoluto conformismo.

Hace tiempo que sustituí la televisión por twitter, es una manera de filtrar, y nunca he sido de bestsellers aunque me reconozco una fiel seguidora de Lego u otras marcas con cuya ideología no me siento cómoda (seguramente éste será otro punto para finiquitar este mundo: la desaparición del sentido común).

Creo que los investigadores deberíamos mirar el mundo desde el punto de vista de las minorías y ya no exclusivamente desde el punto de vista de las mayorías de las masas unitarias como se ha hecho hasta ahora; cabría preguntarnos de qué manera personas diferentes en contextos diferentes usan los medios de comunicación, y sobre todo cómo dichos contextos y experiencias cotidianas median en la recepción y apropiación de las producciones mediáticas. Habría que dedicarle un tiempo a pensar en ello, más que nada porque el mundo se acaba y luego ya no vamos a tener ni tiempo ni nada.

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TDAH: el trastorno del siglo XXI

tdahAntes de comenzar es necesario dejar claro que yo no soy psiquiatra, ni psicóloga ni pedagoga y manifiesto un profundo respeto para quienes ejercen estas profesiones. Lo que yo voy a transmitiros es mi opinión basada en mis conocimientos y en mi experiencia. Soy comunicóloga, coach y especialista en Inteligencia Social e Inteligencia Pedagógica. Es lo que llevo haciendo en los últimos 15 años y lo hago porque me apasiona y porque se me da bien.

 Empezaré diciendo que no estoy a favor de las etiquetas, mucho menos de aquellas que no son positivas: Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad es una etiqueta tremenda.

 Mi conocimiento del TDAH se remonta a hace unos 7 años cuando una cliente me llamó muy preocupada porque su hijo había sido diagnosticado de TDA en su colegio: primero por su maestra y después corroborado por la orientadora del centro. Recuerdo el terror de mi cliente, su inseguridad, su culpabilidad: “su hijo tenía un trastorno” y seguro que ella había hecho algo, quizás no para producirlo pero sí para empeorarlo. Ella quería que conociera a su hijo y que le diera mi opinión.  Estuve una hora y media con su hijo en su habitación y no encontré por ninguna parte ni el déficit ni el trastorno. Mantuvimos una conversación muy interesante sobre aquello que estaba sucediendo. Él me confesó que no se entendía con su maestra, a pesar de ser buena persona, y que debía haberle hecho más caso porque ahora se había metido en  un lío que no dejaba a su madre dormir por las noches. Después de esto buscamos al mejor equipo psicopedagógico de la ciudad para que lo reconocieran y lo diagnosticaran. Ellos tampoco encontraron TDA por lo que logramos que se desetiquetara al niño y continuase integrado en el colegio como un niño más.

Desde entonces he revisado más de un centenar de casos con TDAH diagnosticado. El 80%, a mi juicio, no estaban bien diagnosticados. En uno de los casos más sangrantes por la alta medicación que recibía y las perniciosas consecuencias de la misma, ya como estrategia desesperada pedí a los padres que lo sacaran del centro escolar en el que estaba. Lo matriculamos en uno a varios kilómetros y hablé con los responsables pertinentes para que no constara en su expediente la etiqueta de marras. Nunca más nadie volvió a diagnosticarlo y hoy lleva una vida perfectamente normal.

Algunos de estos niños a los que he tutorizado personalmente son niños de altas capacidades. Por poner un ejemplo popularmente conocido hablaremos de Michael Phelps, aunque no es el primer deportista de élite diagnosticado con TDAH. Aquel niño que corría, saltaba y no podía leer más de dos párrafos sin perder la concentración es hoy el atleta con más medallas en la historia de los Juegos Olímpicos.

En estos años he aprendido que las personas con TDAH correctamente diagnosticadas tienen dificultades en el manejo de las emociones, debido a un déficit neurobiológico. Por ello, éstas se viven con mayor intensidad y durante más tiempo, llegando a tener incluso explosiones emocionales. En estos casos invaden todo el sistema y dificulta el poder atender a otras cosas. Debido a que los sujetos con TDAH tienden a procesar la información de una forma más emocional, para poder aprender de la experiencia necesitan que ésta les haya impactado mucho.

No me voy a alargar mucho más porque mañana trabajaremos esta cuestión con la gente de Fanuesca Federación en el teatro Víctor Jara de Vecindario, a la que estáis invitados, sólo me gustaría añadir que la Neurociencia ha demostrado que el entrenamiento en Inteligencia Social o interpersonal es una herramienta no sólo positiva sino también eficaz en el tratamiento del TDAH, pero no es un entrenamiento específico para los menores diagnosticados sino un entrenamiento necesario para los adultos responsables que les rodean. Mi recomendación es que este tipo de programas se desarrollen en las escuelas por la cantidad y calidad del tiempo que pasan en ellas y porque son un punto de confluencia extraordinario. Realizar un programa de entrenamiento no es algo complicado ni un reducto de expertos: sólo los padres y maestros de niños con TDAH pueden conocer mejor que nadie la situación, las conductas y las consecuencias de este problema por lo que son ellos quienes deben hacerlo.

Ánimo y esperanza

Todos somos inteligentes e ignorantes

El otro día, viendo Top Chef, un reality show sobre cocineros, decía uno de sus concursantes, Miguel Cobo: a mí no me gustaba estudiar, yo era un bala, pero llegué a esto de la cocina y me gustó. Miguel ahora trabaja al frente del restaurante familiar, El Vallés, y fue nombrado Mejor Cocinero de Castilla y León 2012. Miguel, no sé si lo sabe, pero tiene una clara inteligencia viso-espacial y lógico-matemática.

Todos somos inteligentes/ignorantes, sólo que en distintos ámbitos

Dedicatoria de Begoña Ibarrola a mi hijo Ernesto
Dedicatoria de Begoña Ibarrola a mi hijo Ernesto

Así comenzaba el seminario de Begoña Ibarrola al que asistí hace un par de semanas. Ciertamente tenía muchas ganas de asistir: había trabajado con sus cuentos en numerosas ocasiones y estamos en la misma línea de trabajo, salvando las diferencias, claro, pues ella es una de las primeras figuras en Inteligencia Emocional de nuestro país.

Lo primero que hizo fue desmontar la creencia de que hay un prototipo de inteligencia que se mide con el coeficiente intelectual (el famoso CI), siguiendo las pautas de su maestro H. Gardner, autor de la teoría de la Inteligencias Múltiples (*) allá por 1983; teoría, por cierto, que hubiera quedado en el olvido si no hubiera sido por la llegada de la Neurociencia en los años noventa y la posibilidad que le dio la tecnología de confirmar que su hipótesis era más que una tesis.

En efecto: todos somos inteligentes: no sólo en mayor o menor medida sino en diferentes ámbitos:

No se trata de tener derecho a ser iguales sino

de tener igual derecho de ser diferentes

Ibarrola, con su metáfora de las carreteras dejaba muy claro que todos tenemos una o dos inteligencias que son como autopistas (prácticamente aprendemos solos), una o dos que son como carreteras secundarias (aprendemos pero con esfuerzo) y otras que son como caminos forestales (nos cuesta sudor y lágrimas aprender y, si no los transitas a menudo, suelen borrarse). Además existen transferencias, una especie de vías preferentes por las que se pueden trasladar conocimientos de una vía a otra, pasando de una carretera secundaria a una autopista.

Una de las claves de la automotivación es que uno está más predispuesto a trabajar cuando lo hace en aquello que le gusta que, casualmente, suele ser aquello que se le da bien. Es decir: si pudiéramos descubrir cual es la inteligencia más sobresaliente de nuestros hijos/alumnos, incluso de nosotros mismos, podríamos desarrollarla hasta donde quisiéramos procurándonos no sólo éxito profesional sino también personal.

Si las escuelas utilizaran una metodología de Inteligencias Múltiples está claro que el alumnado no sólo no se aburriría sino que el fracaso escolar quedaría prácticamente anulado. Claro que, para que las inteligencias se desarrollen son necesarios 4 elementos:

  • 2 externos: Valoración por parte del entorno y que los adultos se responsabilicen de dar a los niños aquellos recursos necesarios para potenciar la inteligencia en la que sobresalen.
  • 2 internos: Esfuerzo personal y tiempo

Así es que ya sabéis: si alguien dice de alguien que es “muy inteligente” habrá que preguntar en qué, ¡ah! y una cosita más: la creatividad y la memoria están asociadas a cada inteligencia por lo que ya no vale eso de “no tengo memoria” o “no soy creativa”. A partir de ahora habrá que decir: “no tengo memoria/creatividad para…”

(*) La Teoría de las Inteligencias Múltiples defiende la existencia de las siguientes inteligencias:

  1. INTELIGENCIA LINGÜÍSTICA: relacionada con el habla y la escritura. Visible en aquellas personas que necesitan escribir lo que les está pasando. Se potencia con el teatro, las canciones (transferencia hacia la Inteligencia Musical), los cuentos, la poesía.
  2. INTELIGENCIA LÓGICO-MATEMÁTICA: relacionada con la habilidad para usar números pero también con la capacidad para razonar. Visible en aquellas personas que les gusta investigar, desentrañar aparatos, ordenar, clasificar… Se potencia con el ajedrez, los juegos de estrategia…
  3. INTELIGENCIA VISO-ESPACIAL: relacionada con la capacidad de imaginar (visualizar). Visible en personas con memoria visual, que les gusta diseñar, dibujar, crear… también en deportistas de élite. Se potencia con los museos, las películas, laberintos, rompecabezas…
  4. INTELIGENCIA SONORA-MUSICAL: relacionada con la sensibilidad para los sonidos. Visible en personas con capacidad de aprender una canción, discriminar sonidos, tocar, dirigir, componer… Se potencia con el aprendizaje del solfeo, la armonía, la composición, etc. (si queremos potenciar la interpersonal en una persona con Inteligencia Musical, sería muy adecuado asistir a un coro).
  5. INTELIGENCIA CINESTÉSICA – CORPORAL: relacionada con la necesidad de utilizar el cuerpo para expresarse. Visible en personas con equilibrio, flexibilidad, fuerza, velocidad… Se potencia con la práctica del ejercicio físico.
  6. INTELIGENCIA NATURALISTA: Relacionada con cierta sensibilidad por la naturaleza. Visible en personas que son más felices trabajando/pensando/jugando al aire libre. Se potencia con experiencias que se desarrollen en entornos naturales.
  7. INTELIGENCIA EMOCIONAL (INTRAPERSONAL + INTERPERSONAL): la primera se observa en aquellas personas que gustan de la soledad, que son reflexivos, muy selectivos, etc. y la segunda en aquellas con destrezas sociales y clara empatía y solidaridad (añado compasión). Son altamente complementarias. La primera se potencia con fijar metas, planificación, los lugares íntimos y secretos y la segunda con la organización de eventos. (Mención especial a este tipo de Inteligencia pues mientras las demás poseen un periodo óptimo de desarrollo, ésta se desarrolla toda la vida).
  8. INTELIGENCIA EXISTENCIAL: relacionada con la sensibilidad hacia cuestiones trascendentales (la vida, la muerte, el hambre, etc.). Visible en personas muy emocionales, que sufren de más, incomprendidos… Se potencia con la participación en dar soluciones a problemas de la humanidad, debates filosóficos y morales…

En la actualidad Gardner sigue trabajando en el descubrimiento de nuevas inteligencias. En su paso por Madrid en 2011 nos habló de la INTELIGENCIA PEDAGÓGICA (capacidad para saber transmitir incluso aquello que no se sabe).