Inteligencia Emocional en Gran Canaria I

 


diptico-inteligencia-emocional
Los más avezados ya se habrán enterado vía twitter o vía facebook pero, por si acaso, os cuento que este viernes, 18 de octubre, tenemos la inmensa suerte de poder asistir a la I Jornada de Inteligencia Emocional y Desarrollo personal para jóvenes, padres y profesionales que trabajan con jóvenes, organizada por las concejalías de Juventud y Educación de Santa Lucía.

Antes de comentaros nada, quiero hacer una mención especial a Raúl Ravelo, impulsor de toda esta movida, asiduo participante de este blog  y motor incansable de cada vez mejores ideas 🙂 Ignoro cómo se las ha apañado pero ha conseguido traer a dos grandes profesionales en el campo de la Inteligencia Emocional: Javier Romera que nos hablará del miedo y Ricardo Gómez que nos hablará de la felicidad. Y no contento con eso, se ha animado a invitarme a mí, por lo cual le estoy muy muy agradecida.

Si vives o caminas por Gran Canaria te recomiendo que no te lo pierdas, estoy segura de que van a suceder cosas extraordinarias en ese teatro Víctor Jara y estoy segura de que te serán muy útiles en tu vida personal y profesional.

Para inscribirte, descarga el formulario que puedes encontrar en la web de la concejalía y envíalo relleno a jornadainteligenciaemocional@ateneosantalucia.es 

Y atentos al blog, durante esta semana os iré avanzando qué vamos a hacer en mi taller: Cómo entrenar tu cerebro y de qué va la conferencia de por la tarde: Una experiencia exitosa de entrenamiento en Inteligencia Emocional.

Saludos,

TwitterFacebookGoogle+LinkedInPinterestTumblrStumbleUponEmailPrintCompartir

Todo, siempre, nada

 exageráComo ya os he comentado en anteriores ocasiones, una de las herramientas fundamentales en mi trabajo es la Programación Neurolingüística (PNL). La PNL defiende que tu realidad la construyes con tu lenguaje, es decir: tu manera de hablar y lo que dices te delata: si utilizas muchas palabras negativas, o muchos diminutivos o incluso si hablas en tercera persona no sólo podemos hacer un perfil bastante acertado de tu personalidad sino que podríamos hacer una predicción mucho más idónea que la de las de las mujeres (y algún  hombre) que se dedican a sacarte los cuartos aprovechando tu miedo y tu debilidad y que se hacen llamar “videntes” (mira, esto es en lo único que no mienten porque “videntes”, a no ser que seas ciego, somos todos).

Así es que uno de los ejercicios que todo cliente que pasa por mi consulta debe hacer es observar su vocabulario y su lenguaje no verbal para modificarlo en la dirección de aquello que desea lograr. Uno de los limitantes más comunes es la generalización.

Todos sabemos que generalizar no es justo y que aquel que generaliza se equivoca, pero no dejamos de hacerlo. Así es que debe tener algo que nos complace: ¿intensificar nuestra declaración para que nuestro interlocutor nos crea? Curiosamente se consigue todo lo contrario: cuando nuestro cerebro escucha una generalización cree estar ante un discurso poco elaborado, poco personal y bastante exagerado por lo que entra en modo standby. Por ejemplo, pongamos a dos hermanas que discuten y una le dice a la otra:

– Siempre estás igual, nunca me haces caso, todo lo que quieres es que yo sea como las demás…

Si analizamos esta frase veremos que no puede ser cierta desde el momento en que no se puede estar siempre igual, no se puede nunca-jamás “hacer caso” a una hermana y dudo mucho que la otra persona “todo” lo que quiere es un deseo relacionado con el ser de su hermana. De modo que la hermana hará caso omiso, su cerebro se aburrirá y se apartará o discutirá (dependiendo de su educación emocional).

La cuestión no es tanto cuál es la forma más correcta sino el objetivo de nuestro discurso: ¿qué pretende que haga su hermana? Parece ser que lo que desea es que le preste mayor atención y que la respete más. Lo más sencillo (palabra que podéis encontrar en las antípodas del ser humano) sería decir:

– Hermana, quiero que me prestes más atención (no me siento escuchada) y que me respetes (me gusta como soy, no deseo ser como otra persona)

Aunque, si lo que queremos es entablar una conversación para que esta situación no vuelva a suceder podríamos utilizar su discurso inicial y modificarlo:

Siempre estás igual, nunca me haces caso => Cuando me dices estas cosas me siento mal, no me agrada, siento que no me escuchas

– …todo lo que quieres es que yo sea como las demás… => ¿es que no te gusta cómo soy? ¿cómo te gustaría que fuera? (ésta pregunta sería muy interesante porque delataría a la hermana)

Si, por el contrario, vuestro discurso es más concreto os aseguro que hará que vuestros interlocutores os presten mayor atención y os identifiquen con sinceridad, claridad y honestidad.

Como sabéis, los coaches solemos trabajar con entrenamientos precisos de 21 días, en este caso el entrenamiento consistiría en observar durante una semana las palabras generalizadoras que soléis utilizar, y durante tres semanas practicar utilizando especificaciones:

“Todas las mujeres son celosas” => “Todas las mujeres QUE YO CONOZCO son celosas

“Nada me sale bien” => “Nada EXCEPTO…  me sale bien”

“Siempre dices las mismas tonterías” => “Siempre QUE TE PREGUNTO POR ESTE TEMA me dices las mismas tonterías”

Habría que recapitular y observar los cambios que se han producido y después os animaría a otros 21 días a que sustituyerais estas palabras por otras más concretas y ajustadas a la realidad. ¿Para qué? Para que vuestra comunicación sea menos superficial pero sobre todo, para que no deis ideas erróneas a vuestro cerebro que, de tanto escucharos, puede empezar a creeros…”

“Todas las mujeres son celosas” => “Mi mujer es celosa”

“Nada me sale bien” => “Este proyecto no me ha salido bien”

“Siempre dices las mismas tonterías” => “Eso ya me lo dijiste el lunes, ¿crees que es necesario repetírmelo?”

¡Hala! A practicar (espero vuestros comentarios bajo este post o en mi correo electrónico: ana@orantos.es 

¡Buen día!

¿El sexo está de moda?

Hace unos días fui a la peluquería (no sé qué tienen las peluquerías que es sentarme en uno de sus mulliditos sillones y entrarme una necesidad irrefrenable de leer cualquier revista que tenga en portada la palabra sexo). El caso es que encontré un artículo que venía a decir algo así como: “el sexo está de moda”, justificando la estupidez con el número de lectoras del ínclito best-seller 50 sombras de Grey.

bondageEn mis años universitarios estuve en una mesa redonda en la que se discutía sobre la posibilidad de que los teléfonos móviles se pusieran de moda. La inmensa mayoría de la mesa pensamos que no: eran feos, pesados y… además: ¿qué loco iba a utilizar un teléfono cuando caminaba, cuando comía con la familia o cuando tomaba un café con un compañero o de copas con los colegas?… Había un filósofo en la mesa, del que ya no recuerdo su nombre, que hizo el siguiente comentario: los teléfonos nunca estarán de moda porque  la moda hace referencia a algo que goza de fama durante un tiempo “determinado” y el teléfono no es algo pasajero en tanto que contribuye a paliar una necesidad básica: la necesidad de comunicarse.

Quiero decir con esto que el sexo tampoco puede estar de moda por la misma razón, exactamente la misma: porque cubre la necesidad de comunicarse, mucho más poderosa que la de procrear y tanto o más que la de recibir placer. No hay que pensar mucho para llegar a un silogismo sencillo: el éxito del sexting (práctica -cada día más- común entre jóvenes, adolescentes y adultos de envío de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles).

El sexo es la forma más pura de comunicación que existe, tanto que todo accesorio estorba o debe ser utilizado explícitamente para mejorar la interpretación del mensaje. No todo el mundo practica del sexo de la misma manera porque no todo el mundo desea -consciente o inconscientemente-  transmitir el mismo mensaje, pero lo que está claro como el agua es que el sexo no es tramposo: uno descubriendo se descubre. Es un ejercicio de autoconocimiento y una garantía de salud mental y física. Sinceramente, me cuesta entender el por qué del tabú o el por qué de ser un cabeza de turco de todas las religiones que conozco. ¿Quién tiene miedo de qué?

El sexo es catalizador de energía, liberador de frustraciones, fobias, soledades, el sexo es el mejor ejercicio físico que existe y todos podemos practicarlo. Las personas que practican sexo con asiduidad suelen relativizar con facilidad los problemas, gozan de buena salud, brillo en la piel y una sonrisa. Por el contrario las personas que no lo practican… tienen luchas internas agotadoras, problemas a cascoporro y miles de preocupaciones que no les atañen

El sexo es necesario como es necesaria la comunicación: ¿puede uno morirse si no se comunica? Pues puede que no, pero su calidad de vida estará tan mermada como la de un preso o la de un enfermo.

Claro: hay clientes que me dicen: “ya me gustaría practicarlo más a menudo pero es que mi pareja…” Si tu pareja no desea tener relaciones sexuales contigo tenéis un problema serio de comunicación y hay que resolverlo, si no con vuestros medios, con los ajenos. A veces no es necesario acudir a un especialista vale con un buen polvo, pero hay que ponerse a ello como el que se pone a cocinar: sabiendo que lleva tiempo y trabajo y que el resultado a penas te durará unos minutos en la boca… porque si esperas a que surja el deseo como cuando teníais 16 años pues lo tienes bastante crudo, ni la mente ni el cuerpo son los mismos. Y si tu pareja te adora y tú adoras a tu pareja y tenéis una bonita familia pero lo del sexo no es lo vuestro, dejad de engañaros: necesitas otra pareja, aunque sólo sea horizontal (otro día hablamos de la tontería ésta de la monogamia) u otras parejas, todo depende de tu locuacidad 😉