Antes de morir

En su barrio de Nueva Orleans, la artista y TED Fellow Candy Chang hizo de una casa abandonada una pizarra gigante pidiendo completar la frase: “Antes de morir quiero…”. Las respuestas de sus vecinos –sorprendentes, agudas y divertidas– se convirtieron en un espejo inesperado para la comunidad y para el mundo que no dudó en adoptar la iniciativa.

Es curioso como todo está conectado. No hace mucho, comentaba esta noticia en Facebook y ayer mismo, en el LPA Sunday Shopping me lo encontré en plena Vegueta. Íbamos unos cuantos y en seguida me adelanté a coger tizas para todos. Yo escribí: BEFORE I DIE I WANT TO LIVE MORE! (¡Antes de morir quiero vivir más!). Después miré de reojo lo que escribían aquellos que me acompañaban: BEFORE I DIE I WANT TO BE FREE (Antes de morir quiero ser libre). Al principio me pareció genial: Si quieres ser libre, la mejor manera de empezar es decirlo, pensé. Luego me invadió una inmensa melancolía al darme cuenta de que si lo había escrito era porque no era libre, no se sentía libre. Empecé a mirarla, lo que llevaba puesto, lo que decía, lo que hacía, qué se escondía en sus ojos… No, no era libre.

Sé que mucha gente no lo es, he discutido de ello con mis clientes muchas veces y todos tienen un montón de justificaciones para su no-libertad: no tengo ganas de ir a esa boda, pero es un compromiso, me gustaría tomarme un respiro, pero no puedo… necesito más dinero, mi marido no me gusta pero es lo que hay, yo prefiero vivir en el campo pero mis padres prefieren que viva en la ciudad, yo hubiera querido ser pintora pero eso son fantasías, yo quiero viajar por el mundo pero tengo mis responsabilidades, etc. y, ¿sabéis qué? La gente que es feliz hace aquello que desea hacer, es más, es aquello que desea ser, es más aún: son las personas más admiradas y respetadas por los demás.

¿Y tú? ¿Qué quieres hacer antes de morir?

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No estoy hecha de átomos, sino de historias

Escribo desde antes de tener memoria para escribir. Escribo como amo, intensamente, sin más objeto que yo misma… no sé hacerlo de otra manera. Mi realidad es la que escribo, no conozco otra más sincera ni más real.

Escribir es exponerse, para bien y no tan bien; lo voy entendiendo con cada letra que tecleo.

Hace varios años, con el nacimiento del blogging, me animé a escribir de forma diferente: dejando que otros me leyesen. A falta de valentía, decidí usar un seudónimo Malona Menoles, un nombre algo absurdo que había deformado del de la frutera de mi barrio que hacía llamarse “Manola Melones” -eso sí que es exponerse-.

Escribía sobre lo que me pasaba, lo que veía, y un día se me antojó escribir algo más grande, con un principio y un final. Por aquel entonces recibía más de mil entradas diarias en mi blog y empezaba a sentir la reconfortante sensación de que había personas a las que les interesaba lo que contaba y cómo lo contaba. El caso es que comencé a describir los personajes que quería que participaran en mi primer libro y, cuando me di cuenta, tenía un precioso catálogo de decenas de personajes… un precioso catálogo de historias.

Así comenzó Vidas que caben en la palma de mi mano. Cuando comenzaba mi segundo centenar, una editorial pequeñita se puso en contacto conmigo por si quería publicar. Nos pusimos manos a la obra, cerré mi blog, hice las correcciones oportunas de la mano de mi admirada escritora y amiga Mar Testón y, en menos de 6 meses, la editorial había quebrado. Para entonces, ya era tarde, a mí se me había abierto el apetito del papel y la impresión. Me puse entonces en contacto con una empresa que, previo pago, facilitaba que tu obra la leyesen editoriales independientes y me animé a hacerlo. Y vino la crisis… y quebró antes de que pudiera ser leída. Dos años después los mismos me escribieron: habían decidido crear Entreescritores, una sociedad dedicada a publicar on-line relatos y de la que participan aquellas editoriales independientes facilitando que te conozcan y se interesen por ti. El método es sencillo: tienes que lograr lectores y que estos te voten y comenten tu publicación.

Bueno… y ahí andamos. Tengo la sensación de haber abandonado mis propias palabras al libre albedrío… El proyecto está en fase beta por lo que algunos lectores se quejan de la edición para e-book o de la forma de puntuar… Estoy en quinta posición desde hace dos semanas y veo harto complicado que lo publiquen en papel (hay que estar el primero en el ranking) pero, independientemente de todo esto y de que no podáis leerlo con las fotografías que tanto os gustaban por falta de ©… me animo a insistir, a compartir con vosotros este trozo de mí…

VIDAS QUE CABEN EN LA PALMA DE MI MANO es la historia de 92 personas que cambiaron mi vida y la de 29 encuentros que cambiarían las suyas para siempre…

Mrs. Wolf

¿Os acordáis de Mr. Wolf? ¿Ese magnífico personaje tallado por Tarantino en Pulp Fiction e interpretado por mi admirado H. Keitel? Bueno, pues el Señor Lobo, independientemente del área de incidencia en el que desarrollaba su labor 😉  era un solucionador; perfil muy demandado en Estados Unidos por las grandes corporaciones e incluso por personas particulares. Por ende, y vista nuestra trayectoria profesional de los últimos 50 años, será un perfil muy demandado en nuestro país en cosa de 8 ó 10.
Para ser solucionador no basta con ser una persona resolutiva, hay que ser elegante, discreto, frío, paciente, tener conocimientos en el ámbito de las Ciencias y las Letras, saber dirigir una orquesta y una larga experiencia profesional (abstenerse los nacidos posteriormente a 1973 🙂 Ah! y un detalle más: hay estar dispuesto a todo, de noche o de día.

Es harto sabido que en nuestro país no se nos educa -aún, pero yo sigo con mis esperanzas- para ser emprendedores ni se nos educa en el riesgo, por lo que hay que añadir VIAJAR con alguna estancia más permanente que otra y más allá de Europa, a ser posible -la globalización ha arrasado con todo y no hay quien distinga una calle de España de una de Italia, Suiza o de la República Checa-.

Con este cóctel podemos fabricar un solucionador que, para más inri, sólo cobrará en caso de solucionar el problema. ¿Se imaginan? ¡Que levante la mano quien se atreva! … (silencio)…  El sueldo va desde los 70.000€ hasta los 700.000€, dependiendo del ámbito de trabajo 🙂 y del problema en cuestión… ¿Qué tal ahora?

Empecé mi carrera profesional como capacitadora (por aquello de contagiar mis capacidades que se resumían básicamente en arriesgarlo todo y poner toda la pasión de la que soy capaz en ello), después como asesora (aportando a mis clientes plan A, plan B y plan C) y, por el momento, como coach (creer que es el cliente quien tiene la solución y las herramientas para ejecutarla y acompañarle para que lo vea)… Si bien es cierto que, al final, en el 99% de los casos las peticiones suelen ser las mismas: SOLUCIONES, inmediatas y eficaces. Creo firmemente que esto no va a cambiar, por si estáis pensando en un futuro profesional, independientemente del ámbito… 🙂 Pensadlo: no hay mayor-mejor nicho de mercado que aquel en el que nadie quiere estar.

Así es que, a partir de ahora, cuándo contratéis mis servicios, llamadme Mrs. Wolf…