El amor es para tontos

Luc Besson

Me gusta Luc Besson. Puede que no sea un gran cineasta al estilo de los clásicos, pero está claro que se divierte trabajando y si él se divierte, yo me divierto -es lo que tiene la Inteligencia Emocional, que es transferible por no decir contagiosa-: El Gran Azul (1988), Nikita (1990), León (1994), El quinto elemento (1997), Juana de Arco (1999)… y desde entonces nada. Hasta hoy.

A pesar de que Lucy (2014) está sembrada de incoherencias incluso de algunas escenas que nos pueden dar algo de risa y que está explicada hasta para que un niño de siete años pueda entenderla, reconozco que me gusta y no sólo por Scarlett Johansson que resulta muy convincente para interpretar un papel que hasta el momento no se había ejecutado, sino porque es coherente con su objetivo: si la unidad de vida es el tiempo, él te lo cuenta en algo menos de 90 minutos sin aditivos, colorantes ni conservantes y lo cuenta bien teniendo en cuenta que es mucho lo que quiere contar:

Scarlett Johansson
Scarlett Johansson
  • Que los animales utilizan un 3% de su capacidad intelectual -a excepción de los delfines- frente al 10% que puede llegar a utilizar el ser humano.
  • Si el ser humano pudiera llegar a utilizar un 20% la primera consecuencia sería la ausencia de miedo, dolor o deseo, emociones comunes al resto de animales.
  • El caos es producido por el exceso de ignorancia nunca por el exceso de conocimiento (si el conocimiento se explicita a través de la Información, ¿cómo encaja esto con la Teoría de la Infoxicación?)
  • El objetivo de la vida es la transmisión de información, de ahí que el ser humano opte por dos vías para cumplir su misión: la reproducción (y según va aumentando su capacidad intelectual, cada vez menos) o la inmortalidad.
  • La inmortalidad hasta el momento imposible para desgracia de celebrities y sus botox, se puede conseguir de otras dos maneras: bien relacionándote los demás para que te recuerden y hablen de ti (Inteligencia Emocional de impostura, sólo hay que ver el beso de Lucy), bien creando cualquier cosa que no sea efímera y que sea conocida por el mundo entero como una obra de arte, un descubrimiento científico, un genocidio…
  • Esto nos lleva a que la medida del mundo tal y como lo conocemos no es la vida sino el tiempo que la contiene.

Cuanto menos interesante, ¿no? Recurriendo a otra película también protagonizada -aunque sólo sea fonológicamente- por Johansson: Her (Spike Jonze, 2013) en la que podemos observar como el enamoramiento contrariamente a lo que creemos, no sólo no es un acto de generosidad sino que es bienvenido en tanto en cuanto alimenta el ego (de ahí que hayas oído decir que algunas personas prefieren los animales a sus familias) y las necesidades personales (¿puede haber algo más egoísta?) en Lucy (Luc Besson, 2014) se apunta en la misma dirección en el sentido de que el amor es sólo útil si nos permite transmitir información, inmortalizar nuestro ego. Pobre A. Tennant

Sheldon Cooper
Sheldon Cooper

En estos tiempos en los que la Inteligencia Emocional parece ser la respuesta a la frustración, a la falta de recursos, de éxito, de motivación… resulta que, en el hipotético caso de que utilizásemos el doble de nuestra capacidad intelectual prácticamente desaparecería… La verdad es que viendo a la pandilla de personajes que abanderan la IE en nuestro país me inclino a apostar por ello pero… en serio… ¿podría pasar? Inmortales como House, Heisemberg o Sheldon Cooper han dicho: ¡Bazinga!

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El futuro no está escrito, mira a ver

Joaki & Ernesto
Joaquín y Ernesto

Por favor, que alguien me clave un puñal en los ojos cada vez que otro alguien escribe “haber” queriendo decir “a ver”. Dicho esto y dejada la puntillita, algo que no puedo evitar ni aun cuando se han acabado, demos gracias a dios, las fiestas navideñas, vamos a lo que vamos: Feliz Año Nuevo. ¿No os parece que este 2015 huele a esperanza, a buenas noticias, a nuevos amaneceres y nuevas posibilidades?

Cuando Ernesto nació tomé la decisión de dedicarme en exclusiva a él. No tenía ni idea de lo que conllevaba esa decisión pero lo que sí tenía claro es que debía ser fiel a mis principios, a mis valores y a mi forma de entender la maternidad y el amor. Tenía 39 años, profesional independiente, con una buena cartera de clientes, muy enamorada de mi profesión y orgullosa de haber llegado a donde lo hice, con mi marca personal afianzada, un teléfono que no paraba de sonar y un montón de proyectos interesantes en mi bandeja de entrada. Sabía que me arriesgaba a perderlo todo. Había pensado que mi dedicación sería hasta los tres años, una época en la que Ernesto ya fuera autónomo, se comunicara bien y pudiera ir al colegio (al parecer en algunos países civilizados también piensan lo mismo).

Así es que nació Ernesto y eso me hizo no sólo feliz, me hizo mejor persona. El principio fue apasionante y duro, claro está, sobre todo cuando su padre volvió a su trabajo un mes después y yo me quedé con mi criatura en casa, sin saber muy bien qué hacer, después de haber sido entrenada para producir, para trabajar sin descanso… Aquello se me hacía raro pero aprendí a ser ama de casa: hacía pasteles, cantaba canciones de cuna, tenía la casa como los chorros del oro y hasta me compré una máquina de coser… fue toda una aventura. Al principio mis clientes me llamaban cada mes, luego cada tres meses, cada seis… y al final, con muy honrosas excepciones, dejaron de llamar. Entonces pensé que mi carrera profesional había fenecido. Me sentía triste, no sé, Ernesto merecía todas las penas pero sentía que había mucho de mí para dar y no sólo a él…

Finalmente, mi baja maternal duró unos dos años. Todo fue muy natural y progresivo; él quiso ir al colegio de al lado de casa, yo fui con él durante las primeras semanas, el primer año sólo de mañana y ahora hasta las 15:30 de la tarde.

Ernesto es mi responsabilidad y lo será siempre. Lo único en esta vida que es irreversible es un hijo. Afortunadamente cuento con una pareja maravillosa que es el mejor padre del mundo y sin él Ernesto no sería el niño fantástico que es.

Total, que con sus dos añitos recién cumplidos, empecé a tener tiempo para mí; además se daba la circunstancia de que estaba en una ciudad nueva, sin conocer a nadie… me pareció una gran oportunidad para empezar de cero; quién sabe, trabajar menos, quizás por cuenta ajena, con horarios estables… Fui a varias entrevistas sin ningún éxito y decidí volver a las andadas: trabajar por mi cuenta, con procesos de coaching personales y profesionales aquí y allá, dando clases en un instituto… Digamos que ha sido un año de siembra interesante que ha dado más frutos de los esperados pero son, sobre todo,  las personas con las que me he cruzado, personas valiosas y buenas, las que me han cambiado la vida. El tener la suerte de haber conocido a aquel maravilloso grupo de coaching que hoy ya es la Asociación Canaria de Coaching, y en concreto a Dafne M. Tabraue que me ha regalado uno de los mejores proyectos que he tenido en mi larga vida profesional, ha sido mucho mejor que cualquier lotería. Un proyecto que humaniza a las empresas, que se preocupa por las personas, que se emplea a fondo para que recuperemos el orgullo de pertenencia y la vocación de servicio… Gracias de todo corazón, Dafne. A ti y a todos los que este año han confiado en mí ciegamente. Gracias por hacer del 2014 un perfecto telonero para un espectacular 2015. Y gracias, un millón de gracias a Joaquín, gracias a ti, compañero de todos mis viajes y todos mis días, porque gracias a ti, además de ser madre, también puedo ser otras cosas.

El coaching no es una profesión

Agradecimiento en forma de flores
Agradecimiento en forma de flores de una maravillosa cliente

Hace unos dias terminé la que, sin duda, ha sido una de las experiencias docentes más estimulantes que he tenido en los últimos años.
Durante los meses de junio y julio he participado como docente en la Segunda Edición del Experto en Coaching del Centro Internacional Politecnico de Las Palmas de Gran Canaria.
Son muchos los aprendizajes que me llevo, desde cómo una creencia limitadora, al ser descubierta, puede iluminarte la mirada y abrirte un mundo de posibilidades, cómo aquello que no entendías trabajado en equipo parece claro y practico, cómo el respeto a la diferencia, al conocimiento de los demás y a su ritmo es mucho más  valioso que seguir el currículo a pies juntillas, sin asombrarnos de haberlo superado con creces…

25 personas maravillosas comenzaron esta aventura con ganas de trabajar, con inteligente escepticismo y con una fabulosa curiosidad. Y así, todos allí, como un clavo, martes y jueves de ocho a once de la noche -que se dice pronto- se prestaban a ser aprehendidos con todos sus sentidos.

Me lo he pasado tan bien… me han regalado tantas cosas buenas… que me han devuelto la pasion por la pedagogía y la didáctica, aquella que me arrancaran de jovencita cuando estudié Magisterio (qué habrá sido de Puri-Gato y de Joaquina, y de sus apuntes ajados, ofreciéndonos unas clases propias de un congreso de los diputados actual, en el que nadie parece tener ni idea de lo que dice… donde no importa contradecirse porque no importa el contenido ni el continente, mucho menos el cliente, llámese pueblo, a penas el espectáculo… el bochornoso espectáculo… perdón… ya me he calentado… es que soy de combustión instantánea, bien lo sabéis ;-).

Diré que me habían advertido: uf, hay muchos psicólogos en el grupo que no te lo van a poner fácil… -tengo que decir que esto es retarme… y no hay nada que me apasione más-. Mis psicólogos… me han motivado tanto… me han enseñado tanto… que estoy pensando seriamente en hacerme de su cuadrilla. Pues claro: ahora llegan cuatro iluminados que llevan unos años dedicándose a la asesoría y que con la crisis se han quedado a dos velas, se hacen un curso y presumen de ser coaches y amenazan a los psicólogos con quitarles clientela y eficacia… Jajajajaja (perdón, pero es que prefiero reír a  llorar). En este bendito país tenemos que empezar a obviar las opiniones gratuitas y ser todo oídos a los juicios. Me encantaría efectuar un cambio en esta peregrina sociedad así… ¡pum! y devolverle la dignidad a todas las profesiones y sus profesionales y a todos los que ejercen un oficio. Pero me temo que no va a ser tan rápido…

Yo no sé quién ha dicho que el coaching es una profesión pero me gustaría encontrármelo. El coaching no es una profesión como tampoco la política lo es como tampoco la carpintería o la fontanería… ¿quiere decir eso que tengan menos prestigio? No. El prestigio se lo dan las personas que lo ejercen. El coaching es una herramienta para lograr objetivos. ¿Funciona? A mis clientes sí. Lo único que puede hacer que seas un buen coach es el ejercicio del oficio y que tus clientes así lo certifiquen pero, sobre todo, la honestidad y la integridad (mi gente diría que también la humildad :-).

Para ejercer el coaching hace falta bagaje, sobre todo experiencial pero también académico. Los psicólogos son los que mejor pueden utilizar esta herramienta pues tienen un conocimiento específico fundamental sobre el comportamiento humano -también he visto a buenos educadores, filósofos e ingenieros que lo ejercen de forma sobresaliente-.  Una profesión se aprende teóricamente en la universidad con un programa de estudios certificado y después con al menos 5 años de práctica, no te la da un cursito ni de 100 horas.

El coaching es una herramienta y todas, absolutamente todas las personas con las que he compartido estos dos meses saben ejercerla con eficacia; Sí, porque hemos practicado mucho pero, sobre todo, porque son personas honestas. Un honor el haber trabajado con ellas. Gracias a todos.