runningLa pregunta que más me han hecho en mi carrera es ¿qué hay que hacer para ser un buen comunicador? Es un tema que preocupa mucho y del que se ocupa poco. ¿Cuántas personas conoces que se entrenen para comunicarse mejor? ¿Cuántas personas conoces que se entrenen para mejorar su físico? Pues eso.

Es en el momento en que un error, un malentendido, pone en peligro tu relación personal/profesional con alguien, cuando pides ayuda para comunicarte mejor y, créeme, es mucho más fácil correr. He encontrado muchos planes de entrenamiento para poder llegar a ser una runner pero pocos para ser un buen comunicador. Te planteo esta propuesta por si te sirve. Cada ejercicio tiene una semana asignada de concienciación, la acción viene después. Cualquier duda, ya sabéis cómo localizarme 🙂

Semana 1: ESCUCHA. Hazlo con todos tus sentidos, tratando de no juzgar, solo escucha: mira, oye, huele, siente al que te habla/escribe/se dirige a ti en lenguaje de signos.

Semana 2: NO INTERPRETES. Si te observas diciendo “lo que quiere decir es que…” para. La mayoría de las personas que conozco no dicen una cosa para que entiendas otra.

Semana 3: SIMPLIFICA. No te líes. No hagas un drama de lo que te está diciendo. Una frase, ni siquiera una conversación, puede ser más importante que años de amistad. Si te duele lo que dice, deja espacio y tiempo y reflexiona. Si una palabra para ti es más poderosa que mil hechos, háztelo mirar y cuida las tuyas.

Semana 4: NO RESPONDAS SI NO TE PREGUNTAN. Seguramente es de las faltas de cortesía más graves que conozco. No des tu opinión si no te la piden porque si no te la piden es porque, probablemente, no la quieran, y no es algo personal. Sé que te sonará extraño pero, a veces, la gente solo habla para ser escuchada y no para que le resuelvas la vida.

Semana 5: ¿PARA QUÉ VAS A HABLAR?. Después de 1 mes, ya estás preparado para entrar en acción. No estaría mal evaluar tu nivel de vocabulario, Wittgenstain decía que los límites de nuestro lenguaje son los límites de nuestro mundo (con esta maravillosa frase comenzaba mi tesis doctoral). Cuantas más palabras, más signos domines, más fácil será expresarte correctamente y que el otro pueda entenderte. Para ello puedes leer, escuchar buena radio y ver películas escritas por guionistas inteligentes. Ahora que lo tienes, ¿para qué vas a hablar? Es decir, si abres la boca es por una razón, seguramente tienes un objetivo, al menos en el subconsciente, tráelo a tu conciencia y valora si merece la pena y, como canta Manolo García, si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir.

Semana 6: RENTABILIZA TUS CONVERSACIONES. Una vez que has pasado una semana devanándote los sesos, pensando antes de abrir la boca o escribir un whatsapp, ya te habrás dado cuenta de que, la mayoría de las veces, hablas para nada. Si lo haces porque es lo que quieres hacer ¡magnífico! pero si tú lo que deseabas con más fuerza era pedirle un aumento de sueldo a tu jefe y te has tirado en su despacho una hora entera hablando de todo menos de eso, es que no te estás comunicando correctamente. Veamos un ejemplo: esta noche quieres salir a cenar con tu amiga, que sabes que no tiene demasiadas ganas, pero tú necesitas salir. Abres el whatsapp:

Tú: Hola cookie, ¿como estás?
Amiga: Estoy fatal, me duele todo, tengo un reglón del 15 y me he vuelto a enfadar con Jose.
Tú: ¿Ah sí? ¿Qué ha pasado?
Amiga: que dice el tío que se va de vacaciones una semana, con su amigos!
Tú: qué cabrón… ¿sabes lo mejor que puedes hacer? Salir a tomarte algo…
Amiga: ¿tú no lees el timeline o qué? No te he dicho que estoy de bajona?

Este es un ejemplo sencillo de por qué, seguramente, no vas a conseguir lo que quieres. Un gran error de esta conversación es decirle a tu amiga lo que tiene que hacer, ni a los niños de cuatro años les gusta que les digan lo que tienen que hacer.

Teniendo en cuenta tu objetivo, una buena pregunta hubiera sido ¿cómo te puedo ayudar? Cabe la posibilidad de que no consigas tu objetivo, pero mantendrás una amiga.

La cuestión más importante de todas a la que puedes enfrentarte en la semana 7 es: ¿PARA QUIÉN HABLAS? Observarás que, la mayoría de las veces, hablas para ti. Veamos  otro ejemplo: recuerdo una selección que hice hace unos años que me resultó bastante complicada porque los tres candidatos daban el perfil, entonces, según entraron me presenté “mi nombre es Ana y el vuestro?” una hora después les pregunté cuál era mi nombre y ninguno supo responder. Todos habían venido a defender lo suyo, estaban tan preocupados por lo que podían decir y cómo, que no prestaban demasiada atención a la persona quien podía tomar una decisión que les cambiaría el futuro. Es como cuando alguien me llama porque tiene pánico escénico: tengo que salir, ahí, a hablar delante de un montón de gente… ¿para qué? ¿para quién? olvídate de ti! Tú vas a dar, ellos a recibir.

Sé que es mucho más complejo que todo esto… pero si superas estas siete semanas de intenso ejercicio verás como tus oportunidades se multiplican, la gente comienza a interesarse por ti, mejora tu calidad de vida, disminuye el estrés… total, ¿qué puedes perder? es como empezar a correr, lo más seguro es que, en breve, seas más rápido.

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10 Comments on ¿Para quién hablas?

  1. Gracias por recordarme juntitas las cosas que hace mucho tiempo me dijiste en persona. Tú esto de comunicar lo haces tan bien. Por cierto, que la acción 4 ya nunca se me olvida; cuando me entran ganas irrefrenables de dar consejos no pedidos te me apareces y consigo morderme la lengua.

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