sentido-comunEl sentido común está relacionado con una forma razonable de enfrentarse a los problemas. Partiendo de la base de que la sensatez, la prudencia y la cordura nunca han sido santos de mi devoción ni adalides de grandes gestas, puede ser interesante reflexionar sobre la importancia que le otorgamos al sentido común y por qué creemos que el nuestro, si es que lo tenemos, debe ser el único aceptable. Es probable que, si nacimos en el mismo país, incluso en la misma ciudad, el mismo barrio, el mismo bloque y la misma escalera, mi sentido común se parezca al tuyo, aunque, si mi padre o mi madre, no nacieron en el mismo país, ciudad, barrio, bloque, escalera que el tuyo o la tuya… entonces, no va a poder ser… eso parece preocuparnos bastante, aunque yo no tengo nada claro si sentir como los demás es, necesariamente, lo mejor. Entiéndase por común lo ordinario, vulgar y frecuente, y tan popularmente conocido como normal. Yo estoy convencida de que la gente normal no existe, es una leyenda urbana, en toda mi vida he conocido a alguien así. Si esta premisa es cierta, afecta directamente al sentido común. Estamos muy tontos con ese tema, te pasas media vida tratando de ser normal, de encajar, de seguir los patrones establecidos por unos u otros, hasta que te das cuenta -con suerte, antes de morir- de que eres único, que la vida es una y que eres libre de ser lo que quieras y cómo quieras, libre para elegir ser feliz, incluso libre para elegir no serlo.

tildaTilda Swinton es la actriz viva que más me atrae, me subyuga su diferencia, ese poder que tiene de ser femenina, masculina y lo que le dé la gana; mi admiración por ella creció más aún desde que supe que vive en ménage à trois con su marido y su amante. Imagino que habrá un millón de personas que la habrán criticado y muchas más se habrán muerto de envidia, descansen en paz. No se preocupen ni se escandalicen, hay muy pocos como ella. Alguna vez lo habréis leído en este blog, no me gustan nada las dicotomías, no creo que sean positivas, ni beneficiosas para nadie, ni realistas. Mujer/hombre, casada/soltera, derecha/izquierda, creyente/ateo… solo un sistema educativo tan limitado como el nuestro puede producir opciones tan simplistas.

Después del último atentado en Orlando, en el cual han muerto más de 50 personas y otras 53 han resultado heridas, medio mundo occidental rechaza la matanza, más aún cuando la única razón que se les ocurre esgrimir es que no les gusta la orientación sexual de otro. Patético. Terrorífico. Sigo convencida de que el foco debemos ponerlo en la Educación y la Cultura. Solo ellas pueden lograr que nuestra lógica sea más potente y eficaz, más flexible. La música, el arte, leer, viajar… son más que suficientes para darnos cuenta de que no estamos solos, de que no hay verdades absolutas y de que no hay nada más poderoso que el miedo. Miedo a la diferencia. En plena campaña electoral, escucho a una señora decir “al coleta no le daba ni agua” y eso también me produce terror. Me pregunto si de verdad no le daría agua, aunque muriera de sed o, simplemente, es una curiosa forma de hablar. ¿Qué nos incapacita para conocer al otro, para entenderle?  Me gustó mucho la campaña de Amnistía Internacional en la que enfrenta a europeos y refugiados y les reta a mirarse. MIRARSE. Mirarse más, hablar menos. Necesitamos más silencio, menos ruido. Demasiada gente sabiendo qué hacer y muy poca haciendo algo. Una vez leí en algún sitio que las ollas vacías suenan mucho más que las llenas. Mucha gente vacía.

¿Alguna vez te ha molestado lo que dice o piensa otro? Es un buen punto de partida, ¿no te parece? Empezar a investigar la razón de por qué nos sentimos así, analizar nuestros miedos. Hoy he leído, no negaré que con cierta satisfacción, que el arzobispo de Valencia ha sido denunciado por delitos de odio contra los homosexuales y las mujeres. Juzgar a los demás solo porque no son como tú es de esas miserias humanas con las que tendremos que cargar con pesadumbre y vergüenza pero, antes de mirar la paja en el ojo ajeno, no estaría de más observar nuestras vigas…

PD: dedicado a Rosa González, por ser una maravillosa persona con un gran sentido poco común y nada normal 🙂

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